miércoles, 19 de febrero de 2020

El Pico Redondo desde Campiello (Teverga)

Pico Redondo desde Campiello (Teverga).
Circular por Taxa, Veiga'l Prau, Campa la Cuchada, Vicenturo y Valmuertu.


(Picu Redondo)

El Camín Real de La Mesa, tramo de la ancestral Vía de la Plata, calzada abierta por las legiones romanas allá por el S.II AC con fines militares, la cual, atravesando la Península Ibérica de Sur a Norte, unía Sevilla con Gijón devolando la Cordillera Cantábrica por el Puerto de La Mesa. Seguía el Camín Real el cordal del mismo nombre hasta el Puerto de San Lorenzo, para adentrarse a continuación en la cordal de Cueiro, y recorrer la inmensa planicie homónima, siendo en esta vega de extensos pastos que se bifurcaba; un ramal derivaba por la Sierra de Conto hacia Dolia, finalizando su andadura en la desembocadura del Nalón en Pravia. Pero el otro, conocido como Camín Francés, continuaba por las bellísimas vegas y brañas consecutivas de Taja, Les Cancielles, del Prau y Vicenturo, en busca de los Puertos de Marabio y la sierra de Tameza, para descolgarse hacia Perlavia y Trubia, desde donde iría a Lugo de Llanera, culminando en Gijón.
Es precisamente entre estas vegas del Prau y Vicenturo que se yergue nuestro principal objetivo de hoy: el Pico Redondo, baluarte que vigila el Camín Francés a su paso por estas antiguas brañas de altura teverganas que vamos a recorrer. No en vano, todo apunta a que, en la hermosísima vega de Vicenturo, pudo estar acantonada la VI Centuria romana, encargada del cuidado de las caballerías de aquellas legiones que por aquí pulularon hace tantísimos años.
Se trata de un itinerario muy bonito el que hoy nos planteamos, que discurre en el entorno de dicho Camín Francés, recorriendo antiguos caminos y sendas que comunican estas brañas asentadas en los altos pastizales sobre el valle de Valdesantibañez.
Ruta que no debería ofrecer dificultades reseñables de ceñirse a los itinerarios habituales de ascenso al Redondo, pero que nosotros vamos a complicar un poco al explorar nuevas opciones.

Cartografía IGN 1:25000 Hoja 52-3

Cota mínima: 614 m.
Cota máxima: 1414 m.
Desnivel máximo: 800 m.
Desnivel acumulado: 1100 m.
Distancia: 17,5 km.
Tiempo: 7:30 h (Con las paradas).
Inicio/Fin: Campiello.


Por la AS-228, que cruza el concejo de Teverga hasta el Puerto Ventana y al llegar a Entrago, tomamos la TE-3 que sube hasta Taxa, llegando a Campiello en unos 4 km y justo después de Santianes. No hay mucho sitio para aparcar, así que hay que hacerlo cerciorándonos bien de no molestar. En nuestro caso encontramos un hueco prácticamente a la entrada del pueblo (622 m).
Campiello es una localidad perteneciente a la parroquia de Santianes, que se asienta a mitad del valle de Valdesantibañes, o de Taja, uno de los tres grandes valles que conforman el concejo de Teverga.
Comentar que, durante la segunda mitad del S.XX, esta aldea estuvo muy vinculada al trabajo en las minas, cuando el carbón del denominado Paquete de Campiello, el oro de Teverga en las décadas de los 50 y 60, afloraba en cualquier prado.

Por aquí habíamos estado hace unos años, cuando hicimos una preciosa circular en la que le dimos la vuelta al curso alto de este valle, en un itinerario que nos llevó por la Cordal de Santa Marta, La Mirandiella y Cueiro (ver ruta). Así que, al igual que aquella vez, comenzamos a caminar al Suroeste, cuando los prados aún están blancos por la helada, buscando una pista que, por nuestra izquierda, se aparta de la carretera que sube a Taxa y que gana la cuenca del Valdesantibañes. Enseguida nos aproximamos al puente que cruza el río a su margen derecho, por donde pasamos la otra vez, sin embargo en esta ocasión lo obviamos y continuamos de frente. 

Camino que comienza muy tendido, que resulta ser por el que volvimos en aquella ruta, pero que esta vez recorremos valle arriba.

En nada, un lavadero, cuya fuente nos llama la atención por su poderoso caño.
Siempre sobre el margen izquierdo del río, recorremos ligeros estos primeros y cómodos tramos, a ver si vamos entrando en calor, que la temperatura es un tanto gélida a esta temprana hora.

Recorriendo un entorno muy bonito donde abundan castaños de gran porte.

Y así, cuando el valle se va angostando, vislumbramos entre la arboleda la Peña'l Cuervu, por cuyas laderas vamos a pasar.

Comenzamos entonces a ganar altura sobre el río, dando paso la pista al antiguo camino, que irá girando al Norte en busca del barranco de Penellaza, discurriendo por un entorno dominado ahora por el roble.

Camino de entidad, usado antiguamente para comunicar Campiello y Taxa, pero ya en desuso, por el que ascendemos con fuerza cuando se adentra en dicha vaguada de Penellaza, y con algo de ramaje caído sobre él a consecuencia de los temporales pasados que, a alguno, nos cuesta un tropezón de lo más idiota, que no acaba en lesión por poco. Sin embargo, esperábamos encontrarlo peor.

Es desde este tramo del barranco de Penellaza, que vemos como el valle de Valdesantibañez se entalla en una foz, con la Cordal de Santa Marta sobre su margen derecho.

También la Peña'l Cuervu sobre el margen izquierdo, que nuestra senda irá cortando a media ladera.

Corta entonces la traza por dicho barranco de Penellaza (787 m), cuando vadea el reguero que viene de la Veiga de Urria y que la anega completamente, dejándola muy intransitable, mucho más que la otra ocasión que por aquí pasamos, lo que obliga a cruzar poniendo cuidado a los resbalones.
Justo después, la maleza invade el camino, pero son unos pocos metros que salvamos rodeando un poco por un claro adyacente.

Pero la cosa mejora al ceder la espesura repentinamente, para salir a zona abierta, por la que continuamos ascendiendo bajo los cantiles de la Peña'l Cuervu.

Si miramos atrás, vemos la aldea de Urria, una de las localidades más soleadas del municipio tevergano.

Precioso tramo por el que vamos ganando altura sobre el valle de Valdesantibañez, cuya cuenca ya queda muy abajo y, en el otro margen, las laderas de la Cordal de Santa Marta que el Monte La Verde tapiza descolgándose hacia el río.

Camino que se desliza cómodamente entre escobas y brezo, ya con poco uso pero que se recorre sin problema.

Con trechos que aún conservan su antiguo empedrado.

De buena factura y caja, con potentes armaduras que demuestran su antigua importancia y que, en un par de tornos, nos arrima a las cuarcitas de los farallones de la Peña'l Cuervu.

Pero ya nos aproximamos al final de la senda cuando doblamos un crestón.

Y ya, entre fincas, desembocamos a la carretera que viene de Campiello, justo a la entrada de Taxa y a la altura de las antiguas escuelas.
Taxa/Taja (970 m), lugar y parroquia de Teverga dedicada a San Emiliano, que se ubica ya muy cerca de la cabecera del valle de Valdesantibañez, cuyo río aquí, precisamente, se conoce como Taja.
 Caleyamos un poco por el pueblo, para dar enseguida con la señalización que orienta hacia la pista que sube a los altos de Vega Cueiro, aunque nosotros la dejamos al momento en favor de otra que, por nuestra derecha, abandona la aldea por el Este. Gira entonces y en pocos metros a izquierdas, cuando sale de ella un camino que tomamos por la derecha. 

Camino que arranca tendido hacia el Norte, dirigiéndose a la cabecera de la vaguada sobre la que se eleva la alomada cota del pico Urros, que vemos al frente. 

Enseguida volvemos a ganar altura y, por tramos de entidad, aún podemos admirar a trechos el antiguo y formidable empedrado de esta vía.

Así vamos dando vista a los pastizales del Caleiru.

Cuando soslayando el pico Urros alcanzamos La Collada (1086 m). 
Buen momento para tomarse un descanso en este guapo lugar, desde donde vemos la traza de la senda que a continuación vamos a seguir, y que corta por la Peña Guda, sobre el valle por el que desciende el reguero que viene de la Veiga de Urria hacia el Valdesantibañez, y que antes vadeamos en el barranco de Penellaza.
Al fondo, y enmarcadas sobre la mencionada Veiga de Urria, las calizas que culminan en el pico Sobrepeña.

Guapas vistas tenemos desde aquí.
Colgada sobre el valle de Valdesantibañez, abajo va quedando la aldea de Urria, cuando ya aflora la Sierra de Sobia en toda su plenitud.

Y, como no, las Ubiñas, que más tarde nos dejarán unas estampas preciosas.

También la Cordal de Santa Marta y su Monte La Verde, con el pico La Mirandiella a la derecha. Cordal que separa los valles de Valdesantibañez y Valdecarzana, sobre el cual se eleva la Peña Negra en el Cordal de La Mesa, por donde viene el Camín Real desde Torrestío.
Pero es en ese Cordal de Santa Marta, que destaca la agreste prominencia de la Peña'l Castiellu, bajo la cual se esconde la braña de La Vicietcha, un lugar idílico que conocimos la otra vez que estuvimos por estos lares. Detrás asoma la alargada figura del Michu.

Total que, desde el collado, continuamos hacia el Norte por la ladera de Peña Guda, como habíamos comentado.

En otro tramo destacable, donde el camino es soportado por armaduras y que nos lleva a devolar un crestón en un guapo paso.

Vista atrás, la loma del pico Urros y La Collada, por donde acabamos de pasar.

Toca entonces vadear por segunda vez el reguero al llegar a Los Valles, aunque ahora sin complicación alguna, no como en Penellaza.

Accedemos así a los pastos de la Veiga de Urria (1160 m), braña que ya podéis imaginar a qué localidad pertenece.
Primero por la Veiga Fondera.

Un lugar bien guapo donde aún se pueden adivinar restos de alguna cabaña, aunque ya totalmente degradados y colonizados por espineras.

Es en este momento que debemos elegir qué opción tomar.
De seguir por le derecha de la vega, daríamos con un sendero que nos lleva directos a Vicenturo, sin embargo, elegimos seguir por un senderín que entre escobas sale por la izquierda, al Noroeste, y que nos debería orientar hacia la Veiga'l Prau.

Alcanzamos entonces otro rincón destacable al cruzar por otra vega bien hermosa, la Veiga Cimera, protegida por los crestones calizos del Cantu Trescabaniya que se descuelgan de la Sobrepena.

Cantu Trescabaniya que el senderín devola fácilmente, siguiendo a continuación por un último recuesto.

Que nos lleva hacia la loma de la Compedenera, donde se encuentra una solitaria y cuidada cabaña (1268 m).

Loma desde la cual se abre ante nosotros la inmensa Veiga'l Prau con sus extensos pastos, resguardada por el Noroeste por la sierra de Taja, en el sector del cordal que se comprende entre el Pico La Corona y la Peña'l Sumichadoriu, por la izquierda, y el Pico Redondo, a la derecha.
Dividimos la panorámica en dos para mayor detalle.

Descendemos entonces ligeramente al fondo de la vega por donde viene el reguero (1253 m).

Así como la traza de la antigua calzada romana del Camín Francés, el GR-101.1, que se aproxima desde Cueiro por el Oeste, accediendo a esta Veiga'l Prau entre el Sierru y el Sumichadoriu.

Pero por el Norte, destaca sin duda la mole del Picu Redondo -o Reondu- al que vamos a ascender seguidamente, aunque no lo vamos a atacar de frente; es más, al final, acabaremos haciendo una cosa rara.
Destaca también el amplio cercado en el fondo de la vega, de esta braña perteneciente a Taxa.

Así que, entre los restos de antiguas cabañas, cruzamos la vega a lo ancho en rumbo noroeste, para ascender al collado La Bobia.

Y ya en el collado (1357 m) giramos a derechas para ir siguiendo el cordalín, divisoria natural con Grado, donde vemos la cordal del Porcabezas sobre el valle del Cubia, más atrás se divisa la Peña Manteca, ya en Belmonte.

Abajo queda la Veiga'l Prau, con unas impresionantes Ubiñas al fondo.

De esta forma vamos recorriendo la cumbrera en rumbo noreste hacia la Collada Artera.

Para ascender por la cota más prominente de este tramo (1370 m), con un jito en su cumbre y muy buenas vistas sobre la Veiga'l Prau.

Y desde el cual ya tenemos a tiro de piedra la Collada Artera y el Redondo.
Es desde esta prominencia que vemos claramente los siguientes pasos a seguir para llegar al pico, que pasan por alcanzar el collado a la izquierda del mismo y desde ahí a cumbre, aunque luego la cosa la retorceremos radicalmente.

Descendemos entonces a la Collada Artera (1336 m), donde tomamos un senderín que faldea la vertiente occidental del Redondo. Sendero que se corresponde con el antiguo camino que viene de Tolinas, en el valle del Cubia, para comunicar con esta braña.
Atrás dejamos la pequeña cumbre que hemos ascendido, mientras cortamos por estos pastos que la cotoya ya reclama.

En nada, nos aupamos al collado del cual no sabríamos decir el nombre (1355 m).

Bonito lugar donde tranquilamente pastan unos cuantos caballos, y buen mirador a la Sierra de La Granda con su Peña Cruzada, techo de Yernes y Tameza.
También hacia el Porcabezas, en la cordal que separa el valle del Cubia de términos de Belmonte.

Desde aquí la cumbre del Pico Redondo se alcanza fácilmente, y sólo nos restarían unos 60 o 70 m de ascenso; y eso es precisamente lo que traíamos en mente, pero resulta que mirando el reloj, vemos que vamos muy bien de tiempo; es entonces cuando surge la ya clásica frase de "y ya que estamos, y si..." Pues nada, vamos a innovar sobre la marcha una subida distinta y muy poco ortodoxa al pico, a ver si no la liamos.

Total que nos reincorporamos al sendero que traíamos y seguimos hacia el Norte, soslayando la alomada cima del Espadañal por la derecha, hacia el collado que vemos, también a la derecha.

Así llegamos a ese collado, que los mapas nombran como Campa la Cuchada (1300 m).

Desde donde damos vista al valle del Cubia, apreciándose las aldeas de Tolinas, Las Villas y Noceda.

Pero nosotros giramos a derechas, cruzando por una zona más tupida, con la intención de descender a la depresión que vemos bajo la vertiente septentrional del Redondo; un fondo de saco al que vamos a caer perdiendo unos cuantos metros. Después tomaremos una sutil vereda que, por la izquierda, parece se dirige hacia la vertiente oriental; vete a saber... También sería posible remontar por esa mancha de hayedo hacia el cortafuegos que se ve más arriba.
El caso es que, de momento y a priori, lo que tenemos por delante es un mar de cotoya que no pinta bien para bajar, aunque una vez que entramos en ella, enseguida damos con una traza que nos descenderá sin problema a la hondonada.

Hondonada que, por cierto no deja de ser un lugar chulo (1234 m).

Es entonces, que comenzamos a remontar en diagonal por esa vertiente norte del Redondo siguiendo ínfima traza hacia el Oeste, por donde, en las zonas sombrías aún se mantiene una fina capa de nieve caída esta noche.

Traza que se irá desdibujando y que, en un momento dado, picaría hacia arriba entre la cotoyas, aunque nosotros seguimos de frente hacia una mancha de hayedo para cambiar a vertiente oriental, con la intención de explorar esa zona, a ver qué nos depara...

Nos metemos entonces de lleno en el hayedo, para ir girando al Sur por la vertiente oriental. Terreno malo, con fuerte pendiente lateral, donde debemos sortear mucho ramaje caído; es más, en la foto no se aprecia, pero cruzamos sobre un cortado donde hay que poner cuidado, ya que esta zona sombría se encuentra húmeda con algo de nieve.

Pero la pendiente suaviza y, más o menos, vamos avanzando bien.

Aunque todavía nos queda un tramo malezoso en el que debemos "fozar".

Pero salimos ya a zona despejada, donde invertimos el rumbo al Norte, para conectar con el cortafuegos que viene por esta vertiente oriental. Terreno incómodo con fuerte pendiente que se camina mal, aunque enseguida damos con un sendero que se desgaja del cortafuegos y que, paralelo a éste, viene de Vicenturo

Senderín muy guapo, colgado sobre el bosquete que acabamos de atravesar y que nos deja unas vistas de lujo hacia los Altos del Oral y Sierra de La Granda.
El caso es que, cómodamente, volvemos a la vertiente septentrional, pero esta vez más altos sobre la hondonada, en la cual se aprecia la traza por la que bajamos desde la Campa la Cuchada.

Nuestra vereda ya se desdibuja pero, sin problema, vamos girando al Sur.

Para ascender con decisión y por donde nos parece, entre sendos y grandes pliegues calizos tan característicos de esta montaña. Algún corzo se va a llevar un susto a nuestro paso.

Y ya en la cimera, giramos a derechas para devolar, sin gran complicación, el pliegue que nos separa de la cima; si acaso apoyándonos un poco con las manos.
Cresta que da paso a la amplia cumbrera, por la que, sorteando un jou, se gana fácilmente la cumbre.

Cumbre del Pico Redondo, o Reondu (1414 m).
Al margen de nuestro "invento" de hoy, se trata de una cima que por sus vías habituales se asciende muy fácilmente.

Con su mojón de piedras, vértice geodésico y un pequeño buzón de cumbre.
Cima que comparten los concejos de Grado y de Teverga.

Estamos en un gran mirador que nos ofrece hermosos horizontes.
Por el Oeste divisamos la redondez de La Berza, en la cabecera del Cubia y techo de Grado, por detrás el picudo Monegro
De la Berza, se extiende la cordal por la Sierra de Conto, o del Porcabezas, que separa las cuencas del Cubia y Pigüeña, cordal por donde desciende el otro ramal del Camín Real de La Mesa en busca de Dolia.
Al Norte, vemos el valle del Cubia, entre dicha Sierra de Conto y la de La Granda, a la derecha.

Hacia la Cordillera cumbres importantes de Somiedo, como el Cornón, que asoma a la derecha de la Mirandiella. También Los Bígaros, y el Michu, cuya alargada figura asoma por detrás de la Peña Negra.

Por el Este, los Altos del Oral, por detrás de los cuales asoma el alargado espinazo de la Sierra del Aramo, así como el de la Sierra de Sobia, que se extiende hacia las Ubiñas, junto a las cuales se alza la piramidal silueta de La Ferreirúa, que vigila el Puerto Ventana, en la cabecera del Valdesampedro.

Desplazándonos al resalte meridional del Redondo, a vista de pájaro vemos las extensas planicies adyacentes de la Veiga'l Prau y la de Vicenturo, recogida esta última entre las elevaciones del Redondo, el cordalín del Cabezu y la Sobrepena. Vega a la cual vamos a descender por esta ladera que vemos.

Así que nada, todo para abajo por esta vertiente meridional, descendiendo por donde mejor lo vemos, sin problema.

 Vicenturo (1230 m).
Nuevamente nos encontramos en una enorme vega de extensos pastos, cuya singularidad radica en que en este lugar, a los pies del Redondo, pudo estar acampada la VI Centuria perteneciente a una legión romana, que se podría haber encargado del cuidado de las caballerías, como parece atestiguar el hallazgo aquí de una estela de la época. Ya la analogía del topónimo "Vicenturo" con  "VI Centuria" parece indicar que por ahí van los tiros y que la cosa no iría descaminada.
(Pinchar para ampliar)

Vega, cuya braña pertenece a Campiello, donde el modelado kárstico ha dejado su huella a base de sumideros y dolinas, siendo en una de ellas, que se encuentra una capilla construida a modo de bocamina, que guarda una imagen de San Vicente, celebrándose cada segundo sábado de agosto una romería en su honor.

Recorremos entonces la vega hacia el Sureste, pasando al lado de una charca, que le da un toque aún más fotogénico a un entorno ya de por sí precioso, salpicado por alguna cabaña que se ve en uso.

Con un Pico Redondo que destaca por sus característicos pliegues calizos, como antes habíamos comentado.

Sin duda una delicia caminar por estos pastos.
Nos vamos orientando sobre la traza del Camín Francés que viene de la Veiga'l Prau.

Conectamos entonces con una pista que procede de Urria.

Traza cuyo rumbo oriental seguimos, pero de la que nos apartamos ligeramente por el hecho de no pisar pista, no por nada. Aunque enseguida la cruzamos cuando el Camín Francés se aparta para devolar el cordalín del Cabezu por la Cruz de Urria, en busca de los Puertos de Marabio. Nosotros de frente, ascendiendo por una cómoda senda que también devola ese cordal, pero por un colladín más al Sur, junto al pico el Visu, en el extremo meridional de esa sierra.
Nos despedimos ya del Pico Redondo y del de la Sobrepena.

Nos aupamos así al collado (1240 m) sobre el valle del barranco de Santianes, con unas vistas de escándalo hacia las sierras de Sobia y Gradura, separadas por el Desfiladero de Valdecerezales.

También, y una vez más, las Ubiñas, que no sabemos cuántas fotos se llevaron hoy.

De este lugar parte un camino que desciende al Llanu Ordiales, que vemos allá abajo, entre el picu el Visu y el Cogollu, y donde conectaremos con la pista que pasa por la braña de Valmuertu, siguiente objetivo.

Vista atrás, el cuenco donde se encuentra la braña las Corradas, bajo la Cruz de Urria, y la pista que baja de los Altos del Oral.

Y, por cierto, precioso camino labrado éste por el que vamos descendiendo mientras vamos soslayando el Visu; una grata sorpresa, sin duda.

Total que, llegamos al Llanu Ordiales (1159 m).
Vemos la pista que bordea el Cogollu por la izquierda y por la que, en unos 400 m, llegaríamos a Valmuertu.

Collado que es encrucijada de caminos, donde vemos la confluencia de nuestra senda junto con la pista que baja de los Altos del Oral y ésta que lleva a Valmuertu, que va y viene de Urria.
El caso es que vuelve a surgir la frase de "y si...". Nos vamos otra vez de exploración, para intentar llegar a la braña faldeando el Cogollu sin pisar pista. Opción ésta que va a resultar ser totalmente desaconsejable; empieza bien pero el terreno es muy malo, tanto que en nada, nos obliga a luchar con piornos y demás maleza punzante.

Osea, en algún puno tenemos que "fozar" pero bien; mira que tenemos afición a complicarnos la vida a veces...

Y ya, los últimos 40 m para bajar a la braña, para qué contar, pindios de narices en los que hay que tener cuidado. Menos mal que es invierno, porque en cuanto levante toda esta vegetación, impenetrable.
Así que quedaros con el itinerario por la pista, que es el que hay que seguir.
Pero menudo rincón guapo esta braña de Valmuertu (1113 m).

Desde donde vemos, en el margen contrario del valle del barranco de Santianes las Brañas del Valle.

Braña ésta de Valmuertu con un buen número de cabañas en buen estado y en uso, perteneciente a Urria.
Cruzamos entonces la pista, que por la derecha asciende para luego dejarse caer a Urria, arrimándonos entonces a esa pequeña cabaña, en esta parte baja de la braña, donde tomaremos la antigua senda que sale hacia el Este.

Se trata del antiguo camino de La Granda que, sin pérdida, nos va a bajar a Campiello.

Camino que se ve con cierto uso, discurriendo por zonas donde abunda el roble y que nos ofrece buenas vistas. 

Como ésta hacia los Puertos de Marabio, donde destaca el Caldoveiro. Una cumbre tan guapa como sencilla de ascender.

Pero la palma se la llevan las vistas al curso bajo del Valdesantibañez y en su confluencia con el Teverga, el cual separa las moles de Sobia y Gradura por la entalladura de Valdecerezales, divisando también las localidades de Santianes, Gradura y Entrago

Por zona más abierta, comenzamos entonces a perder altura con fuerza, donde el camino conserva buen empedrado.

Y que se irá descolgando por el monte en una serie de tornos.

Pero la antigua senda da paso a pista, cuando ya nos aproximamos a Campiello, atravesando el castañar del Monte Riegu.

Castañar en el que podemos admirar esplendidos ejemplares, muy chulo.
También con algún guapo detalle que nos recuerda lo que no debemos olvidar.

Y ya, junto a una buena fuente...

... nos recibe la casona solariega de los Valcarce-Quiñones, a la entrada de Campiello y una de las más vetustas del municipio, pero bien cuidada por sus dueños.

Sólo nos restan unos pocos metros para llegar al lugar donde tenemos el coche.
Así finalizamos una ruta bien guapa por las brañas de altura entorno al Camín Francés.

Os dejamos el perfil de elevación.

¡¡Un saludo!!