miércoles, 4 de marzo de 2020

Los Porros de Vizcalluenga, Piedras Negras y Jaedo de La Corona.

Porros de Vizcalluenga, Piedras Negras y Jaedo de La Corona desde Pozobal (Cangas de Onís).
Circular por Ñajuentes, Jucárabu, Gusñuebu, Orbiandi, El Pisón, Pilordoña, Acebéu, Fana, Severín, Les Mestes y Sulapeña.
- Sierra de Covadonga -

"El Puertu Baxu de Cangas"


(Cornión)

La Sierra de Covadonga, prolongación del Macizo Occidental de los Picos de Europa -o Cornión- del cual decae hacia Poniente, separada de la Sierra de Amieva al Sur por el profundo y escarpado tajo de la Garganta del Dobra.
Modestas las cotas de esta cordal, sí, y apenas rondan los 1000 m de altitud, pero desde las que se disfrutan de unas excepcionales panorámicas, sobre todo hacia las altas cumbres del macizo y, a vista de pájaro, las vistas dominan los impresionantes abismos del Dobra, en su curso hacia el Sella y que no nos dejarán indiferentes.
Es en esta sierra que se ubica el Puertu Baxu de Cangas, cuyas antiguas majadas se comunican por una intrincada red de sendas pastoriles que, a su vez, enlazan con otras que ascienden hacia los altos pastos del Cornión: el Puertu Altu
Terreno kárstico, que puede llegar a ser de compleja orientación si no se conoce, nada recomendable en caso de nieblas, pero por el que vamos a recorrer idílicos lugares, en una extensa circular entorno a la cimera de estas estribaciones del Macizo Occidental de los Picos de Europa.


Cota mínima: 556 m.
Cota máxima: 1090 m.
Desnivel máximo: 534 m.
Desnivel acumulado: 1450 m.
Distancia: 21 km.
Tiempo: 9 h (Con las paradas).
Inicio/Fin: Pozobal.



En Cangas de Onís tomamos la AS-144 sentido Covadonga. A un kílómetro vamos a ver el desvío hacia Nieda y Següencu, señalizado como CO-2. Empinada carretera por la que subimos, primero hasta el pueblo de Nieda para continuar hasta Següencu, a donde llegamos en unos 5 km.
Es aquí, en la aldea de Següencu, donde normalmente se dejaría el coche aunque, en nuestro caso y ya que llevamos vehículo adecuado, continuamos por la pista de piedra pisada que sigue el trazado del antiguo Camín del Puerto; la ruta va a ser larga, vamos por lo tanto a quitar kilómetros de pista, para que el itinerario no se nos desmadre en distancia.
Así que obviando el ramal que por la derecha sube hacia el mirador y el repetidor de tv, seguimos el trazado que sube a los puertos y por el que a su vez discurre el GR-105 Ruta de las Peregrinaciones, histórico itinerario que, desde Oviedo llega a Covadonga. Pasando por las majadas de Payares, Xeriz, etc, llegamos a la de Pozobal, donde pocos metros más adelante dejamos el coche, a un lado de la pista, donde no estorbe y justo en el límite administrativo del Parque Nacional, sin rebasar la zona autorizada (705 m).
Ya caminando, continuamos por la misma pista, manteniendo el rumbo meridional y dando vista a la Sierra Moruna, con las sierras costeras de Ribadesella al fondo.

En nada alcanzamos la bella majada de Ñajuentes (720 m) cuyo topónimo, al parecer, haría referencia al nacimiento de tres fuentes.
 Cruzamos entonces la majada a lo largo siguiendo el Camín del Puerto que traemos, el cual gira a la izquierda en pocos metros para dirigirse hacia la Cuenye'l Carru y, más allá, Narves, teniendo la posibilidad de caer al Santuario de Covadonga por Soperi, siguiendo el trazado del GR-105 Ruta de las Peregrinaciones.

Sin embargo nosotros abandonamos el Camín del Puerto (por él volveremos en unas horas), tomando el sendero que sale hacia la derecha, en oposición al mismo y en rumbo sudoeste.
Senda que faldea esta vertiente septentrional del pequeño macizo que conforman Los Porros de Vizcalluenga, al cual vamos a ascender.

Atrás dejamos entonces el amplio collado donde se asienta la majada de Ñajuentes.

Mientras, por nuestra derecha, se descuelga el valle del Carrizal al encuentro con el Dobra, elevándose sobre el margen izquierdo de este último, la Sierra de Vis.
También a lontananza y por la izquierda, asoma la Mota Cetín.

Total que en nada, rebasamos las primeras cuadras de Jucárabu, a donde llegamos prácticamente en llano sin ganar altura.

Guapa majada cobijada a la sombra de los fresnos, que vamos recorriendo caleyando por amplio camino empedrado, girando nuestro rumbo al Sur.

Pero es aquí, al llegar a la muria que cerca estos pastos, que la senda bordea la misma, encontrándose muy cerrada de vegetación, por lo que decidimos cortar por la inclinada pradería en fuerte pendiente hasta su parte alta, para abandonarla de forma un tanto incómoda.

Es entonces, cuando nos metemos en el tomate del día, pues en vez de retomar el camino normal que, por nuestra derecha y al Sudoeste, busca la salida de la depresión de Valluengu, para luego ascender por ella hacia la cimera de Los Porros, nos da por mantener nuestro rumbo meridional, remontando directamente por la ladera en total ausencia de sendero. Terreno mixto y malo, muy quebrado e incómodo, por donde vamos progresando lentamente y con mucho tiento, para no dejarnos una pierna en alguna oquedad oculta por las árgomas.
Pero bueno, la cosa irá mejorando al pasar por entre sendas hayas, que vemos al frente, hacia el collado que se ubica por detrás (852 m).

Vista atrás, abajo va quedando la zona de lapiaces que hemos atravesado sobre Jucárabu y, más allá, todavía atisbamos Ñajuentes.

Caemos entonces, sin complicación alguna, a la depresión de Valluengu, cuando ya estamos próximos a la cimera de Los Porros.

Vaguada por la que asciende el sendero, por el cual debíamos haber venido desde Jucárabu, y cuya salida inferior enmarca los pastos de las majadas de Payares, con una Sierra del Sueve de telón de fondo.

Así continuamos ganando altura cómodamente por Valluengu hacia su salida superior.

Ganando de esta forma la cimera de Los Porros, al situarnos en la meseta del Llanu La Peña (920 m).
Se abren ante nosotros espectaculares panorámicas hacia las alturas de un majestuoso Cornión.

Es el momento de girar a derechas, a rumbo oeste para, en pocos metros y con poco esfuerzo, culminar la ascensión en la cima de la cumbre sur de Los Porros de Vizcalluenga (940 m).

Y qué decir de las vistas que se obtienen desde este modesto pero privilegiado mirador, simplemente grandiosas.
Estamos en un espectacular balcón sobre el abismo de la Garganta del Dobra.
Tremendo cañón tallado por el Río Dobra, que discurre 700 m más abajo en su curso hacia el Sella, y que separa esta Sierra de Covadonga de la adyacente Sierra de Amieva, en la cual destaca su máxima altura: el Priniello, asomando a su derecha, el Cantu Cabroneru. Y las altas cumbres del Cornión, que dominan el conjunto, cuya vista va a ser una constante a lo largo del día.

Un poco de zoom al Cantu Cabroneru, despuntando a su derecha la Porra Valdepino.

Al Sudoeste, destaca el fiero Pierzu por delante de la Cordal de Ponga, en la cual se distinguen el Maciédome, a la izquierda, y la zona de Campigüeños y Llambria por la derecha.

Nos vamos, volviendo sobre nuestros pasos hacia la meseta del Llanu la Peña, y fijándonos en el terreno que nos queda por delante para llegar a los confines orientales de esta sierra.

Una vez en el Llanu La Peña, giramos a derechas, al Este, para cruzar por los amplios pastos fozados por el jabalí de La Vegona.

Toca entonces un fuerte descenso por el Valle Pegoyos, que soslaya los desplomes al cañón del Dobra. Inicialmente en rumbo sur
Descenso marcado por unas vistas del Cornión y del confinado valle del Dobra realmente impresionantes.

Desplomes a los que nos arrimamos para ver dónde se ubica la Cueva de Pegoyos, en una hendidura bajo una pequeña porra.
Recuperamos entonces el rumbo al Este y, mientras descendemos, nos fijamos que estamos cruzando por entre los restos, ya sumamente degradados, de las cabañas de la antigua majada de Pegoyos.
Nuestra siguiente referencia a alcanzar es el Jou Les Llamargues, que vemos en el centro de la imagen. Muy cerca, a su izquierda, se distingue la majada de Vizcalluenga.

Así que, culminado el descenso por el Valle Pegoyos y con un breve giro a izquierdas, nos dejamos caer al fondo del Jou Les Llamargues (740 m) que, de seguir de frente por el jou, nos llevaría a ascender al collado que vemos, y donde se asienta la majada de Vizcalluenga, pero ese no es nuestro destino, y nuestra opción pasa por girar a derechas para recuperar el rumbo oriental (flecha).

Comenzamos de esta forma a remontar el jou hacia el Este y, si miramos atrás, vemos todo el Valle de Pegoyos descendido desde Los Porros.

Abandonado el Jou Les Llamargues, toca un llaneo hacia el Porru Miguel, que soslayamos por su izquierda.

Cruzamos de esta manera y plácidamente por la Vega Miguel, entre incipientes detalles primaverales.

Hasta llegar al collado (800 m), a la izquierda del Porru Miguel, que da acceso a la enorme depresión de Joudiós, que en los mapas del IGN viene nombrado como Jou Miguel.
Es entonces que tomamos por nuestra izquierda una traza que, en horizontal, bordea el jou y se dirige a la adyacente majada de Gusñuebu, nuestro próximo objetivo, cortando inicialmente por entre lapiaces.

De descender al fondo de esta gran vega, podríamos dirigirnos hacia los infiernos de la Garganta del Dobra en busca de Cueva Jelipe, cuyo último ocupante fue el pastor Avelino de Següencu, descenso nada recomendable por otra parte, pues a día de hoy debe tener un acceso terrible.
Desde el Priniello al Porru del Colláu la Cueva, vemos enmarcada gran parte de la Sierra de Amieva, que se yergue sobre dicho cañón del Dobra y, a la derecha de la hondonada, el Porru Miguel y la collada de Vega Miguel, por donde hemos accedido a este lugar.

Y ya, por entre monte bajo cómodamente, nos vamos dejando caer a la llanada de Gusñuebu disfrutando de estos parajes de excepción.

Majada de Gusñuebu (793 m).
Un rincón idílico, en el que aún podemos ver unas cuantas construcciones, aunque ya todas arruinadas. Lugar que encontramos ideal para hacer una reparadora parada.

Recuperadas las fuerzas, buscamos la parte alta de la majada al Este, hasta rebasar las ruinas de la última cuadra.

Conectamos, en escasos metros de ascenso, con el camino que viene de Narves por el Monte Bereceña (830 m), camino desde donde obtenemos buenas panorámicas de este último enclave recorrido de Gusñuebu.
Por la izquierda, asoma el Porru del Colláu La Cueva, última elevación importante de la Sierra de Amieva antes de decaer a la de Vis. Por la derecha, ya quedan muy lejos los Porros de Vizcalluenga, que despuntan por detrás de la collada del Porru Miguel.

Con rumbo sur, enseguida dejamos a un lado el itinerario que se dirige, por la derecha, hacia la siguiente gran depresión de Las Entradas. Sin embargo nosotros mantenemos la tendencia oriental, que nos lleva a cruzar por Llanu Grande (860 m), con el Porru Julagua a la vista y las Torres Santas del Cornión, que no nos cansamos de fotografiar.

 Gira súbitamente el camino a la izquierda, al Norte, para dejarse caer trazando una revuelta al fondo de un jou, en un tramo que conserva empedrado.

Jou que volvemos a remontar por su parte contraria.
Una vista atrás de esta hondonada.

Toma entonces el sendero rumbo suroriental por donde, entre cuenyes, podemos atisbar a lontananza picos conocidos, como puede ser el Niañu.

Un poco de zoom al Niañu, que se muestra así de guapo.

Total que, sin perder ni ganar altura y manteniendo el rumbo sobre la cota de los 900 m, cruzamos el Llanu les Espineres, que ya podéis imaginar el por qué del nombre.
Un tramo cómodo que, sin embargo, encontramos sumamente anegado.

Y ya nos vamos asomando a la Canal de Orbiandi, sobre la que se despliega el Monte Gusto Los Caballos, a cuya cimera vamos a ascender y que vemos coronada por el Porru Pisón, a la derecha.
Detrás, la omnipresente magnificencia de las torres del Cornión.

Dejándonos caer por la vertiente de Orbiandi, damos en escasos metros con un abrevadero, cuyo manantial se encuentra un poco separado, justamente en el punto donde vemos a Pancho recargando agua.

Y, bajo nosotros, la Canal de Orbiandi, por donde discurre el arroyo homónimo; extensa vega que se estira al Sudoeste hacia la cuenca del Dobra, donde desagua, ubicándose en su parte baja la majada de Orbiandi de Abajo.

Sin embargo, nosotros tomamos la orientación contraría, por la senda que en ligero descenso conduce a la cabecera del alargado valle, lugar donde se encuentra la majada de Orbiandi de Arriba. Luego remontaremos hacia la cimera de la sierra, en busca de las vegas del Porru Pisón. Lo vamos a hacer justo por esa parte más despejada que tenemos al frente, que separa el Monte Gusticidi, a la izquierda, de la frondosidad del Monte Gusto los Caballos, a la derecha. 

Así nos vamos aproximando muy cómodamente a Orbiandi de Arriba, mientras soslayamos el desvío que conduce a la inmediata majada de Les Cuenyes; vamos directos a caer al collado que separa esta vega de Orbiandi de la del Jou del Agua, por la cual y de seguir de frente, podríamos alcanzar los puertos de Tresllué, el porru homónimo y el de La Jermosa, que despuntan a lo lejos.
Pero nosotros a lo nuestro; una vez en el collado de Orbiandi de Arriba (830 m), cruzamos éste a lo ancho para iniciar el ascenso hacia el Pisón en rumbo sur.

Ascenso que resulta ser de lo más esforzado del día, al afrontar la máxima pendiente de la jornada, aunque por una vereda que se sigue bastante bien; sólo hay un punto en que parece que se difumina algo, aunque enseguida reaparece bien marcada.

Pero la pendiente va suavizando cuando vamos ganando la cimera de la sierra y tenemos ya delante las estribaciones del Porru Pisón, abocándonos a una vaguada muy cerca de la línea de árboles del Monte Gusto Los Caballos.

Por debajo nuestro, la Canal de Orbiandi, donde podemos apreciar la traza que, desde las inmediaciones del Porru Julagua nos ha descendido a Orbiandi de Arriba, dejando a un lado Les Cuenyes.
A la izquierda del Porru Julagua y con zoom, alcanzamos a ver La Mota Cetín y la Sierra de Aves con su Vízcares, de picuda figura.

También, vista atrás, hermosas vistas nos regala la Sierra del Sueve, cuando ya recorremos un tramo tendido.

Alcanzamos entonces La Vegona (974 m), primera de sendas vegas consecutivas de la recóndita majada del Pisón, al pie del porru homónimo.
Se trata de un lugar bien guapo, que recorremos en toda su longitud hacia el colladín que vemos.

Colladín que se remonta fácilmente por marcada vereda.
La Vegona, vista atrás.

El collado (1007 m) da paso a la siguiente vega del Pisón, y ya tenemos delante, a la izquierda, la prominencia de nuestro siguiente objetivo: Piedras Negras.

Perdemos entonces unos pocos metros para caer al fondo de la vega de la majada del Pisón, que se corresponde con una hondonada (980 m).

Es el momento de girar a izquierdas, al Sudeste, y comenzar a remontar por la parte herbosa de un canalizo hasta su parte superior, que comunica con la vertiente que se descuelga a Pilordoña, que vemos dominada por el Porru la Mosquita, denominado erróneamente en los mapas Porru Caballero, y el Paré Merín, que en realidad se trata del Porru Caballero; bajo ellos vamos a pasar, pero no ahora. Así que en el collado, giramos inmediatamente a derechas, siguiendo la tenue vereda que, por la derecha, soslaya el cresterío que decae de Piedras Negras.

Sutil traza que, según ascendemos, es fácil perder entre las árgomas, pero bueno, la referencia es clara.
Al fondo se yerguen el Cantu Cabroneru y la Porra Valdepino, amenizando nuestro ascenso.

Y ya, encaramados a la cumbrera, hay que caminar con tiento y prestar atención para ganar la cima, pues la caliza es bien quebrada y mala de andar. Vértice donde, por cierto, ya se encuentra el compañero Pancho.

Cumbre de Piedras Negras o Peñesnegres (1090 m).
Cima estrecha y, como hemos dicho, bien quebrada, por lo que no está de más ser cuidadosos, que el vacío es inmediato.
Pero estamos en otro soberbio balcón, que aún sin tener desplomes directos al Dobra, se alza justo sobre la zona de la Mecedura de los Ríos, 700 m más abajo; lugar donde se juntan los valles del Pelabarda y el Junjumia con el del Dobra, al cual entregan sus aguas y cuya escarpada garganta no deja de impresionarnos.
Por el centro, una vez más, Cantu Cabroneru y Valdepino, asomándo por la derecha, Peña Ten y Pileñes.

Entre el tajo del Junjumia y el del Dobra, la sierra que por Los Machanes y el Porru de la Cueva Armada, asciende hacia Ordiales y las Torres Santas del Cornión, que nos siguen regalando estupendas panorámicas, aunque la Torre de Sta. María de Enol no se librará de la niebla en todo el día. Destacan a su derecha, el Requexón y el Cotalba, que se alza sobre Ordiales.

También, sobre el margen izquierdo del cañón del Dobra vemos, una vez más, la Sierra de Amieva, prácticamente en toda su longitud, aunque desde esta posición cobran protagonismo el pico Los Redondos y el Priniello. Entre ambas elevaciones, la Voz y majada de Timarro sobre los despeñaderos y canalizos de Agua Timarro
Bajo nosotros y bien próximo, el Porru l'Acebu, que debe tener unas vistas de la garganta tremendas, aunque no nos dio por subirlo.

Por el Norte vemos, a la izquierda, las vegas del Pisón, a los pies del porru homónimo, por donde hemos venido. A la derecha, el Porru la Mosquita y, a su izquierda más alejado, el Porru Tresllué. Al fondo se aprecia la línea del Cantábrico flanqueada, a la derecha, por la Sierra de Escapa y, a la izquierda, por la del Sueve.

Al Este y por la izquierda, el Paré Merín/Porru Caballero sobre el valle de Pilordoña, al que enseguida vamos a descender. Vertiente que desagua a la cuenca del Pelabarda que, junto con la del Pomperi, abrazan al Monte Pome, cuyo hayedo se descuelga por debajo del Mirador del Rey en la zona de Pandecarmen.
Al fondo y por el centro, se aprecia la figura de la Porra de Enol, en la zona de Los Lagos.

El descenso lo hacemos volviendo sobre nuestros pasos al colladín (1033 m) que da acceso al valle de Pilordoña, por el que ya descendemos en rumbo oriental bajo los murallones del Porru la Mosquita, poco más allá, el Porru Caballero, más conocido como Paré Merín, debido a un paré que se abre en esa peña, lugar usado desde antiguo por los pastores para resguardar el ganado.

Majada de Pilordoña (960 m).
Se trata de otro lugar idílico del Puertu Baxu en el que, entre los fresnos, todavía se adivinan los restos de antiguas cabañas. Enclave que se asoma a las verticalidades de la cuenca del Pelabarda, y con unas preciosas vistas a la agreste sierra de Los Gurbiñales, que separa las angosturas del Pomperi y el Junjumia.
Toma entonces nuestra senda, muy cómodamente rumbo a la base del Porru Caballero/Paré Merín.

Bajo el cual, enseguida alcanzamos la Fuente Cucián, de la que nos abastecemos (939 m).
Atrás dejamos la redondeada figura de Piedras Negras, y la última entalladura del Pelabarda antes de tributar al Dobra en la Mecedura de los Ríos.

La Mota, Las Vidriosas, Los Canalones... Impresionante y escarpado mundo de águilas y desventíos, el que tenemos ante nosotros; realmente bonito.

Rebasada la fuente, obviaremos el descenso a la majada de la Cobertoria, que dejaremos muy cerca a un nivel inferior, y por donde podríamos bajar a cruzar el río por el Puente Pelabarda, para luego remontar el valle del Pomperi -deudor del anterior- a través del Monte La Cerezal, rumbo a las majadas del Puertu Altu del Cornión, como puede ser la hermosísima Vega La Piedra, en el camino a Vegarredonda.
Mientras, irá tomando nuestra traza rumbo nororiental, con el frondoso hayedo del Monte Pome, que tapiza esa vertiente que decae del Mirador del Rey, sobre el margen derecho del Pomperi y el izquierdo del Pelabarda. También destaca por detrás y, a la izquierda, la Porra de Enol

Poco a poco nos irá engullendo la frondosidad de espineras, y aparecen las primeras hayas, manteniendo el sendero buena traza, a excepción de un punto (900 m) en el que hay que estar atentos, pues debemos hacer un pequeño cambio a un nivel un poco más bajo y no seguir de frente, ya que nuestra senda ha perdido un poco de altura.
Nos adentramos en el Monte el Jaedo.

Cruzamos entonces la riega de la Vallina La Salgar donde, ya que estamos, aprovechamos para echar un trago directamente de sus aguas, en su curso al Pelabarda.
Será la primera de tres riegas.

Ceden los espinos y en un llaneo más cómodo, el hayedo se va adueñando del entorno.
Entre la hojarasca aún se mantiene visible la traza del sendero, que no nos cuesta mucho seguir.

Y grandes vistas a lo alto del Cornión; en este caso al sector que desde el Pico los Asturianos y la Torre de la Canal Parda, a la derecha, se extiende hacia las Torres de los Cabrones, a la izquierda, pasando por la Torre de los Traviesos, en el centro. Por ahí nos metimos una buena cuera hace unos años en un rutón espectacular; podéis verlo AQUÍ.

Total que, transitando entre cueñes, entramos de lleno en el Jaedo de La Corona.

Es el momento de cruzar la segunda riega: la Ría del Jaedo, creemos.

Un lugar precioso, sin duda; en otoño tiene que ser espectacular.

Otra vista de la riega, en su curso al Pelabarda.

Pero hay que empezar a hilar fino y estar muy atentos, cuando alcanzamos la tercera riega que desciende por nuestra izquierda. El caso es que nos adentramos en horizontal, paralelos a ella, por una zona alomada; hemos perdido la casi imperceptible traza del sendero y ya estamos metiendo la pata.

Enseguida nos damos cuenta del error y retrocedemos esos escasos metros para descender a vadear la riega, alrededor de la cota de los 840 m, que es por donde va el camino, no muy evidente, por lo menos en esta época con tanta hojarasca caída.
Si no nos equivocamos, debe tratarse de la riega de Las Llávanas, y en pocos metros reaparece la buena traza, que mantiene rumbo nororiental sobre el otro margen.

Pero el hayedo va cediendo cuando el camino, ya bien marcado, gira y se orienta al Sudeste, aunque pronto recupera la orientación nororiental.

Mientras, así de guapa se nos muestra la Torre de Sta. María y las Torres de Cebolleda que decaen hacia el cresterío de Los Argaos. Por la izquierda se dejan ver la Torre de la Canal Parda junto con el Pico de Los Asturianos.

En nada, rebasamos la majada de La Corona (830 m), con su arruinada cuadra, por donde nos llama la atención la abundancia de aconitum, planta cuya raíz es muy venenosa y puede causar una muerte muy dolorosa, usada desde muy antiguo para emponzoñar flechas y otras armas.

Y ya salimos a zona abierta, cuando dejamos el angosto valle del Rio La Beyera a nuestra derecha. Río que desciende, desde la Vega de Enol y Vega la Cueva, hasta justo la confluencia con el Río Acebéu sobre la que nos encontramos, dando nacimiento así al Pelabarda.
Es entonces cuando nuestra senda toma rumbo nororiental en suave ascenso, siguiendo el curso del Acebéu aguas arriba.

Tramo éste muy vistoso, donde el sendero discurre al mismo nivel del arroyo; realmente chulo.

Pero el valle se abre al alcanzar las estribaciones orientales de la Sierra Cuenca, para darnos acceso a las praderías de la majada Acebéu (850 m), en cuyas inmediaciones nace el arroyo homónimo en la Juente Acebéu.

Gana entonces entidad el camino, el cual bordea por la izquierda estos prados muriados, pasando junto a ruinas de antiguas cabañas aunque, poco más adelante, veremos otras en uso.

Toca ganar altura para abandonar la vega de Acebeú enfrentando un recuesto, cuando nuestra senda irá derivando hacia el norte.
Vista atrás, nos despedimos del Jaedo de La Corona, que se descuelga por debajo de la Collada Jermosa, con el porru homónimo a la derecha y el Paré Merín a la izquierda.

Y es cruzando por la cuenye el Sumidorio, donde vamos a ver unos sumideros, cuando nos adentramos en los pastos de Fana.

Majada de Fana (930 m), de vastas praderías a los pies de la Porra de Enol.
Con sus cabañas en uso y cuidadas, se nota que tiene buen acceso desde la carretera que sube a Los Lagos, de los cuales estamos muy cerca.

Sin duda se trata de lugar bien guapo con sus amplios pastizales, y unas vistas dignas de contemplación a las altas torres del Cornión.
El Cotalba, La Canal Vaquera, Los Poyones, El Requexón...
Por supuesto, es el "restaurante" que elegimos para comer.

Amplia parada la que nos tomamos para disfrutar de nuestras viandas en semejante entorno, pero es hora de ponerse en marcha, que aún queda tela que cortar, así que nos orientamos al Noroeste, para interceptar el camino que viene bajo la vertiente meridional de la cordal de Aspra de Fana, que vemos al frente, y por el que discurre el GR-202 Ruta de La Reconquista, el cual desde Covadonga se dirige a Vega Comeya para atravesar el Cornión, continúa hacia Poncebos y Sotres y acaba en Cosgaya, en la comarca de la Liébana. Se trata del legendario itinerario que se supone siguieron los moros invasores en su huída hacia La Meseta tras la pérdida de la Batalla de Covadonga.

Nos despedimos así de este idílico lugar de la majada de Fana dominado por la Porra de Enol, con su llamativo cercado central que cierra un bosquete y que antes no habíamos fotografiado: el Semillero Fana.

Y, como no, una última mirada a las Torres Santas, que tantas fotos se han llevado hoy.

Comenzamos a ganar altura cómodamente por esta falda meridional de Aspra de Fana sobre la Vega Fondos, hacia en un bosquete de hayas, dejando a la izquierda la Sierra la Cuenca y, en nada, muy abajo quedan ya los pastizales de la majada. 

Con tramos bien bonitos, donde el camino se conserva muriado y empedrado, mientras nos elevamos hacia el Colláu del Sellón (1000 m).

Para, a continuación, dejarnos caer a la Vega Les Travieses, por un entorno que no puede ser más guapo. Valle confinado por los resaltes que decaen de Aspra de Fana hacia el Cantu la Pulga, junto con el Monte Bercedo, que descolgándose del Cantu Abedul por nuestra izquierda, forma parte de la cordal que culmina en el Porru Tresllué.

Damos entonces con un manantial y su pertinente abrevadero (870 m), donde nuestra pequeña acompañante, que hasta ahora no habíamos mencionado, aprovecha para darse un baño; buena ruta se está metiendo hoy.

Cruzamos así por el fondo de esta preciosa Vega Les Travieses, recorriéndola a lo largo en toda su longitud, para remontar hacia el Colláu La Bobia (896 m); entre el Cantu La Pulga y el Porru Tresllué.
Una vista atrás hacia el Colláu del Sellón, con la cordal que desciende desde el pico Aspra de Fana.

Y ya, desde el Colláu La Bobia, enseguida alcanzamos la llanada de feraces pastos de la majada Severín, con sus cabañas en ruinas (870 m).

En escasa distancia nos lleva nuestra senda a pasar bajo la vertiente meridional de La Caxigosa. Siempre manteniendo un estricto rumbo noroccidental.

Y aprovechamos a asomarnos al collado que se abre entre este pico y el Cantu la Pulga, que hemos dejado atrás. 
Collado con unas guapas vistas hacia las sierras costeras, y desde donde sería factible descender a Covadonga.

Pero retomando nuestro camino, no queda otra de perder mucha altura para caer al Valle de Tresllué, en busca del Río Les Mestes; serán cerca de 300 m de desnivel. Altura que luego habrá que recuperar, pues la opción para alcanzar nuestro destino final, pasa por cruzar el Colláu Cebéu, que vemos al frente.
Así que nuestra senda se descuelga en fuerte descenso por El Pandal hacia el fondo del valle.

Suaviza la pendiente cuando alcanzamos un cruce de caminos (690 m), donde obviamos el ramal que, por nuestra derecha se dirige a Moferos por Les Llaceríes; nosotros de frente, siguiendo el GR.

Ya tenemos a tiro de piedra la cuenca del Río Les Mestes, con los prados del caserío homónimo sobre su otro margen; vamos estudiando la jugada para ascender al Colláu Cebéu, que se abre entre la Sierra de los Torneros, a la izquierda y la Peña Cebéu, a la derecha.
El caso es que hay dos opciones:
Una muy mala y totalmente desaconsejable por su abandono, que bordea las fincas y asciende por el centro del valle. En el momento de hacer esta ruta, se encontraba totalmente cerrada de vegetación, como bien puede atestiguar uno de los compañeros, que se vio obligado a retroceder.
La otra opción es factible y es la nuestra; asciende por la panda hacia la derecha, para ganar la majada del Pedrayu y, de ahí, al Colláu Cebéu, en un trayecto que se encuentra todavía más o menos franco, sin demasiada complicación (línea punteada).

Caemos de esta manera al cauce del Río Les Mestes (556 m), cota más baja de hoy, cruzándolo a su otro margen por un puente de hormigón. 
Nos desentendemos así del GR-202 que acompaña al río y desciende hacia Covadonga por la Vega de Orandi y el Monte Auseva. Es precisamente en Orandi, que el Río Les Mestes sume en una sima, para reaparecer en forma de cascada en la Santa Cueva de Covadonga; se trata del famoso Chorrón.

Cruzamos entonces por entre el caserío de Les Mestes, que mantiene cierto uso.

Pero poco más adelante, abandonamos ese camino derivando a derechas, con tendencia más septentrional en fuerte ascenso por zona más abierta, donde el sendero culebrea remontando entre cotoyas, siguiendo rumbo nor-noroeste.
Serán unos 80 m de ascenso donde la traza, sin ser una maravilla, aún se mantiene aceptablemente evidente.

Ganamos entonces el límite inferior de la finca del Pedrayo, que bordearemos en su contorno; inicialmente por la derecha.
Hermosas vistas nos ofrece este lugar, desde el que divisamos todo el Valle de Tresllué, por el que desciende el Río Les Mestes. Con el Porru Tresllué y la cordal que decae de la Caxigosa, bajo la cual se descuelga El Pandal, por donde hemos descendido desde Severín. Tapiza el otro margen del valle el Monte Retertoriu.
Ganamos el cierre superior de la finca, girando a izquierdas a marcado rumbo occidental y pasar inmediatamente y de forma tendida por entre las cuadras del Pedrayu (688 m)

Toca entonces afrontar un tramo más agreste, siempre al Oeste, donde el sendero, que discurre entre floridas espineras, nos orienta hacia un primer collado en ligero ascenso (735 m), donde destacan dos solitarias hayas y en aproximación a la base de la Peña Cebéu.

Rebasadas las dos hayas, discurre la senda por entorno más denso de vegetación en suave ascenso; si bien todavía se sigue sin problema, a poco que se abandone, pudiera dar alguna dificultad. Pero el sendero se bifurca, y parece que el ramal izquierdo pierde altura para conectar con el impracticable camino que viene por el fondo del valle; nosotros nos mantenemos en el superior, por el que llegamos a la campera del Colláu Cebéu sin complicación (756 m).

Y ya es hora de ir pensando en cerrar la circular así que, desde el Colláu Cebéu, ya vemos claros nuestros siguientes pasos a seguir para llegar a Ñajuentes.
Así que por buena traza, que corta por debajo de la majada del Espadañal cuyos prados se ubican a la derecha, descendemos en rumbo occidental a ganar el fondo del valle de la Vega l'Agua, donde hay que estar atentos:
De seguir de frente por el camino, éste nos llevaría a pasar bajo la majada de Soperi y por el Monte Estelleru y Peñalba, podríamos descender al Santuario de Covadonga.
Pero nuestro itinerario pasa por hacer un quiebro a izquierdas y cruzar el reguero de Juente Prieta (655 m), que desciende por la Vega l'Agua y luego ascender por el otro margen del valle, siguiendo un más que marcado camino (flecha) y que nos aupa a la lomera que vemos enfrente y se extiende hacia Soperi.

Así que una vez vadeado el arroyo, afrontamos el último repecho de la jornada, desde el cuál y vista atrás, echamos una última mirada al Colláu Cebéu, entre la Sierra de Los Torneros y la Peña Cebéu.Vemos también la marcada senda que nos ha descendido al fondo del valle bajo la majada de Espadañal, cuyas cabañas se aprecian arriba a la izquierda.

Ganamos de esta forma lo alto de la loma (745 m), donde conectamos con el GR-105 Ruta de las Peregrinaciones que, por nuestra derecha, se dirige a la majada de Soperi y de ahí a Covadonga.
Sin embargo nosotros nos vamos a la izquierda del porru que vemos, por donde viene el GR. 
  
Que nos lleva a enlazar con el Camín del Puerto, que viene de Narves, a la altura de Cuenye'l Carru y donde giramos a derechas, al Oeste y en sentido contrario a la imagen.

Pista que cómodamente corta sobre los prados de Sulapeña, cuando ya vemos Ñajuentes al frente.

Cerramos así la circular al cruzar por Ñajuentes, por donde iniciamos la ruta.

Y en pocos metros, a Pozobal, donde tenemos el coche.
Concluimos así una fantástica ruta, que nos ha llevado a recorrer muchos rincones de los puertos de la Sierra de Covadonga. Ruta que será la última en mucho tiempo, pues estamos a pocos días de que nos confinen debido a la terrible pandemia que se nos viene encima.

Os dejamos el perfil de elevación.

¡¡Un saludo!!