jueves, 6 de febrero de 2020

Por Guanga al Castiellu, Plantón y Minas de La Parva.

Cascadas de Guanga, Peña'l Castiellu, Picu Plantón y Minas de La Parva desde San Andrés de Trubia (Oviedo).
Circular por Castañeu'l Monte, Villanueva de Sto Adriano y Senda del Oso.
- Sierra de Guanga y estribaciones -


(Cascadas de Guanga)

En la zona central de Asturias y próxima a la confluencia de los ríos Trubia, Nalón y Nora, se alza la modesta Sierra de Guanga, también conocida por Buanga. Una pequeña cordal que, a lo largo de algo más de 2 km, se alinea de Noreste a Suroeste sobre la cuenca del Trubia, delimitando los términos municipales de Grado, Santo Adriano y Oviedo.
Ubicada entre la collada de Trillapradera y el barranco del arroyo Guanga, su altura no alcanza los 800 m, siendo su máxima cota los 751 m del alomado Pico Plantón, aunque sí destaca por las dentadas y agresivas estructuras cuarcíticas del picón de La Bobia y el picón de Guanga.
Es precisamente en el barranco del arroyo Guanga, donde el reguero se despeña en numerosas cascadas y torrenteras, en su descenso hacia el Trubia, ofreciéndonos idílicos y salvajes rincones dignos de contemplación.
Barranco que desgaja de la sierra a la arisca Peña'l Castiellu, lugar donde se erigía una de las fortalezas del revoltoso y levantisco conde Gonzalo Peláez de Coalla, que trajo de cabeza a Alfonso VII de Castilla allá por el S.XII.
Y la aldea de Castañéu'l Monte, asentada en la ladera oriental que se descuelga de la sierra, en sus inmediaciones se encuentran las explotaciones mineras de La Parva, o de San Gabriel. Lugar de donde se extrajo mineral de hierro, desde finales del S.XVIII hasta recién entrado el XX, hierro que sirvió para alimentar las fundiciones de la Fábrica de Armas de Trubia, y fabricar así los cañones empleados contra los franceses en la Guerra de la Independencia.
Todos estos elementos de interés, nos sirven para plantearnos un circuito largo, pero de lo más variado y entretenido, por el que regresaremos a San Andrés de Trubia tomando en Villanueva de Santo Adriano la popular Senda del Oso.
Ruta que no implica complicaciones, salvo si como nosotros se opta por remontar las cascadas de Guanga desde su curso bajo, pues la pendiente es mucha, lo que junto a la humedad de la zona, hacen que el terreno se encuentre muy resbaladizo, lo que obliga a prestar atención. Poco recomendable en bajada, sobretodo para la persona no habituada a moverse en montaña, sin embargo, la cascada superior, la más conocida, es fácilmente accesible siguiendo el itinerario de la Ruta del Oso (que no Senda del Oso).


Cota mínima: 120 m.
Cota máxima: 751 m.
Desnivel máximo: 631 m.
Desnivel acumulado: 850 m.
Distancia: 19 km.
Tiempo: 6:45 h (Con las paradas).
Inicio/Fin: San Andrés de Trubia.


Nuestra ruta comienza en San Andrés de Trubia, una localidad del concejo de Oviedo perteneciente a la parroquia de Trubia y puerta de entrada a los Valles del Oso, por donde discurre la afamada senda.
El coche lo vamos a aparcar justo en el inicio de la carretera que sube a Castañeu'l Monte, enfrente del lavadero y la fuente de El Puente (120 m). Habrá sitio como para tres o cuatro coches.
Mucha niebla a esta temprana hora, como suele ser habitual en la zona debido a la presencia del río.
Es el momento de decidir que itinerario vamos a tomar hacia las cascadas, pues tenemos dos opciones:
Seguir la señalización hacia el camino por el que discurre la Ruta del Oso (no confundir con la Senda del Oso) que lleva sin complicación hacia la cascada superior o, la otra opción que es la nuestra, que pasa por recorrerlas todas desde abajo, en un ascenso más agreste.

Así que, con una niebla de narices, tomamos rumbo sur por la carretera, sentido Castañéu'l Monte y paralelos al Trubia.

Tramo éste desde el que ya deberíamos estar viendo la picuda prominencia de la Peña'l Castiellu.
A duras penas intuimos su silueta.

Es entonces, cuando después de llevar caminados unos 300 m por el asfalto, lo abandonamos en favor de una pista que asciende por la derecha y que nos lleva a bordear una vivienda.
No es necesario, pero así atajamos evitando un torno de la carretera.

Y la Peña'l Castiellu, que intenta mostrarse entre la niebla pero aún no lo consigue.

Nuevamente en la carretera, sólo nos resta ascender por ella escasos metros, hasta la primera curva, que resulta ser a izquierdas, donde la abandonamos ya definitivamente tomando un senderín que, junto al guardarrail, se adentra en la espesura.

Y por donde la niebla le da un toque misterioso a la frondosidad del bosque de ribera, donde abundan los arces, el ablanu, etc.

De esta forma nos adentramos en el barranco del arroyo Guanga cuando, al momento, pasamos junto a las ruinas de unas antiguas instalaciones hidráulicas.

Sortea así la senda un crestón para ir abocándonos al arroyo, cuyo desarrollo, pero en ascenso, iremos siguiendo hacia el Oeste.

E inmediatamente damos vista al primer salto de agua.

Continuando el sendero en llano por un entorno rebosante de humedad, tanto, que no está de más prestar cierta atención a los resbalones, no sea que acabemos en la poza donde se precipita la cascada unos cuantos metros más abajo.

Llegamos entonces a una pequeña presa que se opone al despeñe del arroyo y que, en su día, regularía su caudal mediante una esclusa, hoy desaparecida.

Debemos superar el azud saltando su murete de hormigón, pues no hay alternativa que lo esquive.

Azud que nos da acceso a un rincón bien guapo, donde el curso fluvial se bifurca en dos pequeños saltos, con un gran bloque entre ambos.

Toca entonces vadear el arroyo sin dificultad, para cambiar a su otro margen y comenzar a ganar altura.

Enfrentando así los primeros recuestos de lo que podría definirse como el tramo delicado de la jornada.

No es que sea difícil, pero el terreno es muy, muy pendiente, retorciéndose la vereda y ganando altura rápidamente sobre la quebrada del arroyo Guanga y, por lo menos hoy, sumamente resbaladizo, debiendo afianzar bien los apoyos. Poco recomendable en bajada, sobretodo para la persona no habituada.

Superados ya eso pindios tramos, nos damos de bruces con otro lugar destacable, donde el torrente se precipita en un conjunto de tres saltos, con una considerable caída de unos 25 m en el más alto.
Se trata del Salto del Batán.

Cola de caballo que es fácilmente accesible por lo que parece una antigua canalización, que nos permite acercarnos a su poza cómodamente, tratándose de un bucólico rincón.

Poza que rebosa dando lugar a otros dos saltos consecutivos de unos 5 m.

Siendo el más bajo también muy vistoso y accesible.

Retomamos entonces nuestro rumbo ascendente, enfrentando otro tramo muy pendiente jalonado por algún roble, cuando vamos rebasando la cota de la niebla.

Tramo muy pindio, pero también más seco.

Deriva entonces la senda a izquierdas cortando en llano bajo la vertiente meridional de la Peña'l Castiellu.

Senda que se aprecia armada en algún punto.

Y que, ganando entidad y en ligero descenso, nos lleva a pasar junto a las ruinas de una solitaria cabaña bajo las cuarcitas de la Peña'l Castiellu.

Cabaña a partir de la cual nos aproximamos nuevamente al torrente del arroyo Guanga, dando vista a otro salto de agua.

Siguiendo el curso aguas arriba, enseguida nos topamos con una nueva cascada, a la que sí nos podemos acercar poniendo cierto cuidado.

Y que nos regala otro bonito y salvaje rincón.

Nos volvemos a apartar nuevamente del cauce para seguir subiendo, pero por entorno amable, cuando nos sale al paso una amiga que no se separará de nosotros hasta la cumbre del Castiellu.

Así nos aboca nuevamente el sendero al cauce del arroyo, pasando junto a los restos del molino de Guanga.

Donde aún podemos ver algún elemento de interés.

Y ya, sin más, la última cascada (335 m), que se descuelga ante nosotros en un precioso abanico.
Un hermoso rincón que resulta ser el más visitado, al ser fácilmente accesible por el sendero señalizado como Ruta del Oso, que comunica San Andrés con Perlavia.

Sin duda, estamos en un paraje inusitado que nos ofrece un bello espectáculo, digno de contemplación.

Ecosistema que conjuga sus valores naturales y paisajísticos con otros etnográficos e históricos, como son los restos del molino y su canalización, que se alimenta en la misma cascada. También por la proximidad de la desaparecida fortificación de la Peña'l Castiellu.

Un recóndito y bucólico lugar donde se respira naturaleza pura y que resulta estar a muy pocos km del centro de Oviedo.

Desandamos entonces nuestros pasos para retomar la senda, e ir orientándonos con rumbo norte hacia el collado (355 m) a los pies de la Peña'l Castiellu.

Pero antes de comenzar el ascenso a la peña, vamos a visitar un lugar curioso que descubrimos la última vez que por aquí estuvimos, por lo que buscamos un sutil senderín por la derecha, que culebrea pegado a los murallones, en busca de la parte meridional del pico.

Sendero labrado y con alguna ínfima armadura que, en llano, discurre unos pocos metros colgado sobre el barranco de Guanga.

Y que, en nada, nos aboca al enclave de la Cueva el Nacho, donde muere la vereda (355 m).
Se trata de una oquedad labrada de unos 10 - 15 m de profundidad dedicada a abrigo de cabras, que a todas luces parece tener origen minero, aunque vete a saber de qué época, porque por la zona hubo hasta prospecciones romanas.
Quizás sea esta galería la que se relaciona con alguna leyenda que habla de un túnel que comunicaba con el castillo medieval que se alzaba en la peña, pero lo que sí es cierto, es que aquí se refugiaban los vecinos ante las incursiones de la aviación en el 36.
Muy interesante el lugar.

Nos volvemos al collado, para encarar la subida al pico, que no ofrece complicación alguna.
Primero hacia el colladín que vemos, cruzando por entre los derrumbes de la fortaleza, eso y algún pequeño paño de muros en esta zona que se correspondería con el acceso al castillo, son los únicos vestigios que podemos apreciar de la fortificación.

Después giramos a derechas, para seguidamente hacer cumbre con muy poco esfuerzo, recordando así que, hace bien poco, estuvimos aquí un buen grupo de amigos despidiendo el año, momento en el cuál surgió la idea de hacer el circuito de hoy.

Cima muy modesta en altura esta de la Peña'l Castiellu (396 m), pero una atalaya formidable, casi inexpugnable en todo su perímetro, salvo por el Oeste. Ubicada en un entorno geográfico de gran valor estratégico que le da un control a gran escala, sobretodo del curso bajo del valle del Trubia y las rutas de paso histórico, lo que le confiere un dominio visual sobre las vías que desde la Meseta acceden a la zona central de Asturias, por lo que no es de extrañar que aquí se erigiese una fortificación de control, vértice entorno al cual, se gestionaba el antiguo territorio o alfoz altomedieval de Guanga.
Desde este lugar se ven el Camín de Ventana a su paso por Valdolayés y Tenebréu, así como el ramal que desde el Camín Real de la Mesa, descendía por Cueiro para caer hacia Llinares y, pasando justo por detrás del cordalín de Guanga, cruzaba a los pies de esta fortaleza en su curso hacia Trubia.
También los pasos que desde Quirós soslayan el Aramo rumbo a Oviedo.
Y aquí entra la figura del rebelde conde Gonzalo Peláez de Coalla, tenente del alfoz y que provocó muchos dolores de cabeza a Alfonso VII de Castilla allá por el s.XII, pues hasta tres veces se levantó contra él, obligando al rey a ponerle sitio en este lugar.
El revoltoso conde, que no era tonto, resistió mucho la rendición de esta plaza en sus levantamientos contra el monarca, junto con los próximos castillos de Proaza y Alba de Quirós, que también comandaba, bastiones decisivos en el control de las vías históricas que comentábamos.
Hoy en día, pues poco podemos ver de la fortaleza roquera, salvo los derrumbes y alguna hilada de antiguas estructuras en su vertiente de acceso, la más débil.

Las vistas, pues eso, muy buenas hacia el curso bajo del Trubia, que hoy no se libra de la niebla, a diferencia del otro día, que teníamos una vista diáfana del valle, con la localidad de San Andrés a nuestros pies.

También la Peña Guanga y la Sierra del Aramo, que a estas horas malamente se deja fotografiar con estos contraluces tan duros, por lo que tampoco insistimos mucho en obtener buenas panorámicas con la cámara.

Nos vamos, nuevamente hacia el collado desde el cual hemos ascendido, cruzando otra vez por entre los derrumbes del castillo. Collado que resulta ser encrucijada de caminos, pues por él pasa el ya mencionado camino que viene de Perlavia y comunica con San Andrés, balizado como Ruta del Oso.

Senda ésta, que se descuelga bordeando los murallones cuarcíticos de la Peña'l Castiellu por su vertiente meridional y que, sin pérdida posible, nos aproximaría a San Andrés, siendo la opción más asequible de acceso a este lugar donde nos encontramos desde esa localidad.
Por ella descendimos el otro día.

Sin embargo, hoy vamos a tomar otra opción, así que desde el collado, continuamos en llano por un ramal que, por nuestra izquierda, se dirige al Suroeste, obviando al momento otro que sube por nuestra derecha hacia La Torre, en la ladera de la Sierra Blanca, llevándonos a bordear fincas de verdes pastos y a enfrentar un corto tramo muy embarrado.

Toca entonces vadear el arroyo Guanga, a escasos metros del punto donde el reguero se precipita dando lugar a la última cascada que hemos visitado.

Y nueva bifurcación: el ramal derecho lleva hacia el próximo caserío de Guanga, por lo que nuestra opción pasa por tomar el izquierdo que asciende, cortando por la ladera de La Rapada que se descuelga de la peña.

Por nuestra izquierda tenemos a la vista el Picón de La Bobia o peña Tallada, cuando pasamos sobre el mencionado caserío de Guanga, viendo también alguna solitaria vivienda en el valle.

Marcado camino que conserva en algún tramo su antiguo empedrado, y que nos lleva a pasar junto a un solitario pino que llama la atención en este abierto paraje. A la altura de ese árbol vamos a tener que saltar un cierre.
Nos dirigimos hacia el Pico Plantón, en el extremo más meridional de la Sierra de Guanga y, para llegar allí vamos a recorrer primero prácticamente todo el valle de Guanga, en cómodo ascenso pero casi sin tregua; un tramo de unos 3 km que se hace un poco largo.

Poco a poco, atrás va quedando la Peña'l Castiellu y los verdes pastos de las fincas de La Torre, donde por cierto, también hubo fortificación, como ya nos puede dar una idea el topónimo.

Superado el cierre que comentábamos, continúa nuestro camino por entre estas abandonadas fincas de La Cuesta, cuando ya nos iremos adentrando en términos de Grado, abandonando el concejo de Oviedo.

Senda que se vuelve difusa en algún punto por entre estas vegas que, sin uso, son colonizadas por el helecho y la cotoya; sólo se trata de mantener el rumbo suroccidental que llevamos y el sendero reaparece al momento. Quizás, más para el verano, sea incómodo transitar por aquí.
Por nuestra izquierda, la dentada cordal de Guanga nos protege del sol a esta hora, cosa de agradecer, con el Picón de La Bobia, vértice donde se unen los concejos de Oviedo, Grado y Santo Adriano.

Así vamos soslayando la peña, cuando a lo lejos se deja ver el pico Grandamiana sobre la cabecera del valle.

Corta entonces el sendero por una vaguada, recorriendo un tramo más llano, para bordear el promontorio alomado que vemos enfrente.

Picando enseguida hacia arriba por el mismo, entre zona más arbolada, divisando ya el collado de Trillapradera al que nos dirigimos.

Collado al que nos iremos aproximando cómodamente dejando atrás el valle de Guanga.

Y ladeando una buena finca que sí se ve en uso con su solitaria cuadra, asentada bajo las laderas occidentales que decaen del Plantón.

Alcanzamos de esta forma el collado de Trillapradera (653 m), desde donde vemos la carreteruca que desde Castañeu'l Monte se dirige hacia Llinares, la vamos a tomar en breve.

Pero ahora toca ganar la cumbre del Plantón, en estos confines meridionales de la Sierra de Guanga. Para ello giramos desde el collado a rumbo nororiental, para ir ascendiendo por la cuerda del cordal, siguiendo huella de paso por culebreante vereduca que no ofrece complicación.

Alcanzamos entonces una llanada previa a la cumbre, cercada por una vieja muria de piedra (710 m), que coincide con la divisoria de Grado con Santo Adriano.
¿Podrá tratarse del Llanu la Osa?
Sólo nos queda seguir la hilada de piedra que llega hasta la misma cima.

Cumbre del Pico Plantón (751 m).
Con vértice geodésico y un llamativo buzón de cumbre.

No es que sea un cima muy guapa, pero sí tiene buenas vistas sobre esta zona central.
Hacia el Noreste, continúa la cuerda del cordal de Guanga y alcanza la vista más allá de Oviedo, a los pies del Monte Naranco.

Al Este-Sureste, el valle del Trubia, tras el cual, se eleva la Sierra del Aramo, destacando por el Sur, ya en términos de Proaza, la Sierra de Caranga, sobre Villamexín y la Collá Aciera, distinguiéndose al fondo la sombra de las Ubiñas.
Muy mala luz para las fotos a estas horas.

Por el Suroeste, la zona de Llinares y el Grandamiana, techo de Santo Adriano, destacando más al fondo la Loral y, a su derecha, el Buey Muertu.
Hacia el Oeste, las tierras de Grado, más allá del valle de Guanga.

Nos vamos, descendiendo sobre nuestros pasos nuevamente a Trillapradera.

Para cruzar una portilla metálica que da acceso a la carretera, que iremos siguiendo hacia el Sur sentido Llinares en busca de las Minas de La Parva, de las que se extrajo mineral de hierro para la cercana Fábrica de Armas de Trubia.
Entramos así en términos de Santo Adriano.
Comentar que, nada más ganar la carretera, por nuestra izquierda vamos a ver una fuente, que la gente asocia, al parecer erróneamente, con la fuente Filera.

Seguiremos entonces esta vía un par de cientos de metros, por la que viene el GR-109 y con buenas vistas a Castañeu'l Monte, por donde en breve pasaremos.

Y es después de sobrepasar la primera curva a derechas, que la abandonamos en favor de una pista que desciende por nuestra izquierda (668 m). Pista que, a su vez, también abandonamos inmediatamente, tomando un camino nuevamente por nuestra izquierda, que resulta ser el que sigue el GR- 101.1 o Camín Francés, variante del Camín Real de la Mesa que viene desde Cueiro, y por el que iremos perdiendo altura con rumbo sur, hasta caer a una nueva bifurcación (585 m), en el paraje de Cauzo.
Por la izquierda se orienta el GR 101.1 hacia Castañeu'l Monte.

Pero debemos tomar el ramal de nuestra derecha que, con rumbo oeste, en nada lleva al nivel superior de las minas, al que se accede por el senderín ascendente que vemos. El principal continúa hacia el collado del Llanu la Braña, un lugar bien guapo por cierto.
La flecha indica el punto en donde debemos tomar más tarde el sendero que nos llevará a visitar el resto de niveles mineros.

Pues tomando momentáneamente la vereda que sube al talud, nos topamos al momento con las primeras bocaminas; bueno, más bien son una sucesión de pequeñas oquedades de prospección, en las que apenas cabe una persona.

Todas muy juntas, y algunas comunicadas por una galería interior, que siguen la veta de mineral de hierro para explotar el filón. Realmente interesante.

Pues nada, descendemos estos pocos metros para retomar el camino que habíamos dejado y, al momento, nos topamos con otro grupo de pequeñas bocaminas, que pertenecen a la misma alineación que las anteriores. En total, junto con las de arriba, serán unas 12 o 14.

Pero hay que prestar atención porque, en nada, debemos tomar una vereda que desciende -antes la habíamos señalado- y puede pasar desapercibida, ya que, por lo menos en el momento de realizar nosotros la ruta, no estaba ni limpia ni señalizada. Peor aún con los efectos de los temporales pasados, que desmocharon tantos árboles.

Pero una vez en ella y aunque sorteemos algún pequeño obstáculo, se sigue bien, en una sucesión de tornos.

Con tramos que cuentan con pasamanos de madera que ya piden mantenimiento.

Justo al llegar a un torno a izquierdas de la senda, se encuentra un poste indicador, a la derecha del cual y fuera del camino, se encuentra una bocamina, en lo que se correspondería con un segundo nivel de explotación.
Bocamina de mayor entidad que las anteriores y que puede pasar desapercibida al estar semioculta por un árbol caído.
Parece haber colapsado, pues tampoco le vemos mucha continuidad y si nos fijamos, en sus inmediaciones, podemos ver uno de los pocos ejemplares de haya que hay por la zona

Siguiente tramo con pasamanos y peldaños de madera en precario estado, que ya se deberían adecentar.
Una pena que se recupere este entorno y después se deje. A ver si es transitorio que, también hay que decir que, los pasados temporales devastaron muchos caminos y montes.

Descendemos así al nivel inferior de explotación (540 m), donde vemos la indicación a las últimas dos bocaminas.

Cruzamos entonces el reguero por un pequeño puente de madera donde al otro lado se ubica la galería.

Galería que se encuentra cerrada por una verja metálica.

Retrocedemos entonces para visitar ya la última bocamina, que se encuentra a escasa distancia.

También vallada, y no se puede entrar más que unos pocos metros.
En su entorno se ubica un buen panel informativo al respecto de la explotación.

Las minas de La Parva, también conocidas como de San Gabriel, fueron investigadas en 1794 con fines estratégicos por Fernando Casado de Torres, comisionado por el gobierno para la construcción de la Fábrica de Armas de Trubia, cuyas fundiciones alimentaron y de donde salieron los cañones empleados en la Guerra de la Independencia contra los franceses. El mineral se bajaba en chalanas por el río hasta la misma factoría, pero nunca tuvieron una producción muy elevada.
Fue el general Elorza quien, a mediados del S. XIX, se dio cuenta de que el mineral de hierro que se extraía aquí no era muy adecuado para la fabricación de cañones, teniendo que complementarlo con mineral traído de otros lugares, hecho que propició que su producción decayera en la segunda mitad del S.XIX, hasta su abandono definitivo recién estrenado el S.XX, aunque continuó unos años con cierta actividad de sondeos, pero no de explotación.

Abandonamos el enclave por el camino que en llano se dirige hacia el Oeste.

Camino ancho y cómodo donde abunda el castaño y con paños de muria en algún tramo que cubren su margen izquierda.
Según narra Jovellanos, esta vía para evacuar el mineral de hierro, fue construida a medias por los vecinos de Castañéu'l Monte y la Fábrica de Armas de Trubia, con el ancho suficiente para que los carros se cruzaran.

Por nuestra izquierda se nos incorpora el ramal del GR 101.1 que antes habíamos dejado para ver las minas, y ya tenemos a la vista Castañeu'l Monte, a la izquierda de la peña homónima que, junto con el Cantu Castiellu, a la derecha y en la Sierra de la Pedrisca, enmarcan la vaguada de Tresarco que se descuelga por el barranco de Sabadía.
Al fondo despunta la Mostayal, en la Sierra del Aramo.

Alcanzamos así el barrio de Los Niseros, con su buena fuente y lavadero, a donde llega una pista asfaltada.

Poco más adelante, las casas con galería de madera de la Higada, que en su momento sirvieron como vivienda a personal vinculado a la mina.

Y nada, alcanzamos ya la plaza de Castañeu'l Monte, con su fuente y su iglesia de San Gabriel, en las laderas que decaen del pico Plantón que hemos ascendido. Debemos entonces orientarnos hacia Villanueva de Santo Adriano siguiendo la señalización del GR 109, que también coincide con el GR 101.1.

Tenemos dos opciones que confluyen en el mismo camino:
O buscar por la izquierda de la iglesia un caleyón en desuso bastante sucio, con la presencia de un intimidante can en la finca adyacente, o continuar dos o tres centenares de metros por la carretera que viene de San Andrés de Trubia, hasta ver un camino que sale por la derecha hacia el Suroeste y señalizado.
Damos entonces vista a la Peña Castañéu, que se estira hacia el Norte por Les Garraes, y el Cantu Castiellu, contrafuerte del pico Castro Mayor, en la Sierra de la Pedrisca, que nuestro camino dobla para orientarse al valle del Trubia.

Camino amplio por el que iremos perdiendo altura entre bosque autóctono.

Y con algún portentoso castaño, cuando le iremos dando la vuelta a la vaguada de Tresarco.

Vadea el camino el arroyo de Sabadía, cambiando al margen derecho, en la Sierra de la Pedrisca, para reorientarse hacia el Este en un breve repecho ascendente hormigonado, será el último de la jornada.

Y ya, llaneando, nos vamos al encuentro del Cantu Castiellu.

Vemos entonces la vertiente más osera y escarpada de la Peña Castañéu, que en los mapas viene nombrada como Castiellu, donde las encinas se abren paso entre la caliza. Y con numerosas oquedades, como son los Abrigos de los Torneiros y Cueva Pequeña, lugares en los que se han documentado un conjunto de representaciones paleolíticas grabadas de caballos y ciervas.
Nos despedimos entonces de Castañéu'l Monte y el Pico Plantón.

Para doblar el Cantu Castiello e ir dejándonos caer hacia el valle del Trubia.

Siempre por camino de entidad, pasamos sobre las fincas de Folgueras, que se descuelgan sobre Sabadía.

Lugar este de Folgueras donde el camino, ya pista hormigonada, desciende con buena pendiente y rumbo suroeste al encuentro de Villanueva, en la cuenca del Trubia, con vistas al tajo de Les Xanes y dando cara a la Sierra de Caranga.

Entramos así en Villanueva de Santo Adriano a la altura de las casas de Arcillá (170 m), donde cruzamos el Trubia por el puente medieval.

Sólo nos resta orientarnos al Noreste entre las casas de Villanueva, para enlazar con la afamada Senda del Oso, que sin pérdida posible nos llevará de vuelta a San Andrés.

Siempre en llano, la senda discurre entre fincas por bonitos parajes, tratándose de un cómodo paseo hasta llegar a San Andrés, aunque es un tramo un poco largo el que nos queda por delante; andará por unos 6-7 km.
Enseguida pasamos junto a los arruinados lienzos de lo que fue un molino hidráulico.

También junto a una vieja calera, de las que antiguamente se usaban para la obtención de cal, potasa, amoniaco, azúcar, y demás productos de lo más variado, gracias a su horno que se alimentaba con leña seca de matas espinosas o madera de boj, de gran poder calorífico.

Acompañando al Trubia en su curso hacia el Nalón, cambiamos a su otro margen por un puente.

Esta Senda del Oso discurre sobre la caja del antiguo ferrocarril minero utilizado para el transporte de carbón, desde Entrago en Teverga y Santa Marina en Quirós, hasta Trubia.

Así llegamos a Tuñón y su área recreativa, a la que momentáneamente accedemos por el puente de La Esgarrada, pues va siendo hora de comer.

Área recreativa con unas cuantas mesas y una llamativa escultura en piedra de un oso, siendo aquí, en Tuñón, donde se encuentra el punto de inicio y final de la Senda del Oso por este sector.
Estamos al lado mismo de la carretera AS-228 y de un amplio parking con un negocio de alquiler de bicicletas.

Sin embargo la senda continua hacia el Norte sin variaciones, pasando a denominarse a partir de aquí como Senda Verde Fuso de la Reina-Tuñón.

Se confina entonces el Trubia en un bonito meandro al bordear la Peña Escalera.

Y donde cruzamos por el túnel homónimo.

Para volver a abrirse el paraje al llegar a Vega 'l Rey e ir entrando en el concejo de Oviedo.

Y ¡sorpresa! nos encontramos con un argayo recientemente acaecido, según leímos más tarde en la prensa, que corta el paso a bicicletas, no a peatones.

Pero ya estamos llegando a San Andrés, cuando abandonamos la senda que cruza el Trubia, en favor de un ramal que sale por la izquierda.

Camino que discurre entre fincas, desde el cual ya vemos nuevamente la Peña'l Castiellu y que desemboca en el inicio de la carretera que sube a Castañeu'l Monte, en la que tenemos el coche.
Ponemos fin así a un amplio, guapo y entretenido paseo.

Os dejamos el perfil de elevación.

¡¡Un saludo!!


1 comentario:

  1. Gracias David& Belén por compartir este ruton. Y a la vista del grupo que os acompaño,darle las gracias a Yoni que en su día , hace ya años, nos guío en esa ruta preciosa.
    Felicidades!!!

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