martes, 2 de mayo de 2017

Pico La Carba y Calzada Romana de Rioseco (Sobrescobio).

Picu La Carba y Calzada Romana de Riosecu.
Circular por La Gamonal, Pumarín, L'Esprón, Unqueru, Espines y Práu Ríu.
"Caminos ancestrales y mayaes de Sobrescobiu".
- Parque Natural de Redes -


(Cantu Cumbral y Calzada Romana).

Sobrescobio, concejo situado en las estribaciones de la Cordillera, entre el de Laviana al Sur y el de Caso al Norte; justo en la entalladura del Nalón de la que toma el nombre, pues el topónimo proviene de la raíz latina super scopolum, que significa sobre los escobios o sobre el desfiladero, refiriéndose a dicha angostura; corredor de entrada al concejo ya desde el origen de los tiempos. Y es precisamente que hoy pretendemos conocer los vestigios del tramo de la vía romana a su paso por las inmediaciones de Rioseco, el Camínd'Acéu, el cual atravesaba el concejo siguiendo el curso del Nalón y conectaba con el ramal del Camín Real del Sellón, calzada que, proveniente de Villaviciosa, daba salida a la Meseta salvando la Cordillera Cantábrica por Tarna.
Camín Real trasmontano transitado desde tiempos inmemoriales por legiones, mercaderes, pastores transhumantes y peregrinos, pues era ruta Jacobea.
Recientemente puesto en valor por el Ayuntamiento de Sobrescobio, esta ruta del Camín d'Acéu, que se ciñe al tramo donde se conservan los vestigios de la calzada romana hasta el Barranco de Anzó, es un sencillo, instructivo y muy recomendable paseo apto para todo el mundo; pero nosotros vamos a continuar ruta siguiendo en parte los pasos del PR AS-122 Ruta de la Calzada Romana, que asciende hacia Unqueru bajo el cordalín de los Picos de La Carba, en las estribaciones septentrionales de la Sierra de Trapa, aunque haremos una variante al itinerario de este PR, para alargar el circuito unos 3 km y conocer sendos caminos entre mayaes muy interesantes antes de encumbrarnos en el Picu La Carba.
No contábamos con las tremendas cicatrices de los incendios acaecidos hace poco pero, así y todo, sale una circular preciosa. Y es que Redes nunca defrauda.

Cartografía IGN 1:25000 Hojas 54-1 y 54-3

Cota mínima: 386 m.
Cota máxima: 1132 m.
Desnivel máximo: 746 m.
Desnivel acumulado: 850 m.
Distancia: 14,6 km.
Tiempo: 6h (Con las paradas).

Primer sector: Rioseco - Camín d'Acéu - La Gamonal - Pumarín.



Por la AS-117 llegamos a Rioseco, dejando el coche en el barrio del Pedrosu, donde se encuentra el centro de salud y el geriátrico, a la salida del pueblo sentido Campu Casu y al lado mismo de la carretera general. Hay buen sitio para aparcar.
Desde el aparcamiento (386 m) ya vemos el panel indicativo del PR AS-122 Ruta de la Calzada Romana, en el otro margen de la carretera, que tenemos que cruzar para tomar por una caleya en ascenso junto a dicho panel.

Llegamos rápidamente a una primera encrucijada donde nos fijamos en algún castaño de buen porte, continuando hacia la derecha por el camino que asciende. No hay pérdida, la senda está perfectamente señalizada por las marcas del PR AS-122 y por las del Camín d'Acéu.

Entre frondoso bosque y dejando de lado una buena cuadra, vamos ganando altura buscando el alto de la loma.

Para enseguida salir ya a la planicie (480 m).
Un rincón muy bonito donde el camino discurre por un pequeño tramo entre fincas, hasta llegar a una cuadra donde debemos traspasar la portilla metálica que nos dará acceso a la calzada romana.
Si nos fijamos, al frente, vemos la traza de esta vía que asciende por la ladera del Monte Cualmelandre, en los contrafuertes de la Peña Gamonal.

Interceptamos entonces el Camín d'Acéu, pasando inmediatamente junto a un depósito de aguas con pilón.
 Camín real de gran entidad, labrado, enlosado y con murias de contención, en una típica obra de manufactura romana lo que, junto a otros vestigios hallados en la zona, ofrece pocas dudas sobre su origen.

Discurre nuestro camino en cómodo ascenso por la ladera de este monte de Cualmelandre, sobre la Foz del Devauriu por donde desciende el Río Nalón y la carretera general que baja de Campu Casu.
Tomando tendencia oriental, obviamos un ramal de la calzada que baja a la vega de Anzó, que sería una buena opción de regreso de ceñirnos sólo a la ruta del Camín d'Acéu.

Alcanzamos entonces el Peñón del Caspiu (550 m).
Funestos y tristes recuerdos nos evocan las dos placas que vemos.

Pero tenemos buenas panorámicas desde esta peña del Caspiu, de hecho habremos dejado atrás un panel explicativo al respecto. Destaca la mole del Cantu Cumbral y vemos asomar tímidamente entre las nubes al Cuayargayos en la Sierra Bermeja.
A la izquierda y aguas arriba del Nalón, el embalse de Tanes.

Comenzamos así un tramo donde no se conserva el empedrado y, cruzando una portilla metálica, llegamos a los invernales de Anzó, pasando junto a la buena cuadra de los Casaplinos.


Para, en sólo unos pocos metros y rebasando un depósito de agua...

...alcanzar una segunda cuadra a la sombra de los tilos, donde vemos un buen número de cabras guardadas por un joven y simpático mastín.
Siempre siguiendo el itinerario que sigue de frente y obviando cualquier ramal que se desvíe por los lados.

Prosigue nuestra marcha en suave ascenso y agradable paseo por zona arbolada para auparnos a un canto sobre el Barranco de Anzó.

Canto éste (606 m) que resulta ser un buen balcón con estupendas vistas al embalse de Tanes. Gran obra de ingeniería, aunque de indudable impacto en el paisaje.
Embalse construido en los años 70 del pasado siglo y que forma un complejo hidraúlico junto con el cercano embalse de Rioseco aguas abajo del Nalón, pues su central eléctrica es del tipo reversible; por el día el agua pasa de Tanes a Rioseco para producir energía y, por la noche, aprovechando la menor demanda eléctrica, el agua se bombea al revés.

Hacia atrás, buenas vistas también hacia la Foz de Devauriu, por cuya angostura desciende el Nalón y sobre la cual apreciamos la traza del Camín d'Acéu que hemos venido recorriendo.
Al fondo la localidad de Villamorey bajo la Sierra del Crespón, que todavía no se ha quitado la boina.

Toma entonces nuestro camino rumbo noreste sobre el Barranco de Anzó.

Para sortear un pliegue de los contrafuertes de la Peña Gamonal donde la vía romana se conserva en buen estado.

Y que resulta ser otro buen mirador, donde llama la atención el curioso pedrusco que da la impresión de irse barranco abajo en cualquier momento y con sólo tocarlo.

Un tramo verdaderamente chulo en cuanto al relativo buen estado de la calzada.
No hay que olvidar que dosmil años nos contemplan.

Tomando el camino rumbo norte, obviamos un desvío que desciende al barranco por la derecha, continuamos entonces por el ramal de la izquierda que asciende.
No hay problema porque la señalización es abundante.

Alcanzamos un punto clave, la encrucijada de Fuente la Llera (640 m).
Por la derecha recibimos el camino que viene de Anzó desde donde podríamos regresar a Rioseco ya por la carretera general o bien por el otro ramal de la calzada romana que antes os indicábamos.
Nosotros seguimos de frente siguiendo las indicaciones del PR AS-122 al Pico Gamonal.
Abandonamos así el Camín d'Acéu con su calzada romana.

Nuevamente y al poco, nos desentendemos de otro desvío que, por la derecha, lleva a las majadas de Caneyu y Pumarín.
 Continuamos por la izquierda en decidido y fuerte ascenso para afrontar el sector más duro de la jornada.

Pese a la buena subida, este tramo resulta muy bonito en su parte inicial, con el hayedo que crece sobre la riega que vamos dejando a nuestra derecha.

Una vista atrás, aunque es más pindio de lo que se aprecia en la imagen.

Brusco giro a izquierdas para salir a zona abierta, donde contemplamos desolados los efectos de los incendios de hace un par de semanas en el entorno de la Peña Gamonal y el valle del Rosellón. Precisamente a donde nos dirigimos.
Continuamos en buena pendiente por el camino que, por cierto, vemos que ha actuado como cortafuegos.

Ganamos altura rápidamente sobre el fondo del valle desde donde sube la pista a Caneyu y Pumarín, abriéndose las vistas hacia la Sierra de Trapa comenzando a divisar al fondo cumbres de Casu como las Peñas del Casar (ver ruta) y las de la Canalina.

El caso es que nos aupamos al rellano de los pastos del Gamonalín (850 m) sobre la cimera del contrafuerte de la Gamonal, donde la pendiente suaviza y el esfuerzo, que tampoco es para tanto, se ve recompensado con unas vistas que empiezan a ser privilegiadas.

Seguimos por el camino que, por el noroeste, continúa en ascenso hacia la ya cercana mayá Gamonal, cuyas cabañas vemos un poco más arriba. Todavía queda un pequeño tramo de subida.

Pero es un tramo que se hace muy llevadero por esta campera que el fuego ha respetado y con estas espléndidas vistas. Hacia el Oeste el valle de Soto de Agues bajo la Sierra del Crespón y desde donde parte la famosa Ruta del Alba que se adentra por las Foces del Llaímu.
(Pinchar para ampliar)

Y así nos vamos acercando al cercado que el PR bordea por la izquierda.

Aunque encontramos más cómodo acceder a la pradería y subir por la misma a las cabañas.
Desde aquí podemos apreciar claramente la traza de la senda que corta el valle bajo la Peña Gamonal y los piquinos del Rosellón, y que pretendemos seguir hasta Pumarín. A ver cómo encontramos eso porque, tal como está de calcinado, el tema no invita a meterse ahí.

Mayá Gamonal (940 m).
Sus cabañas se ven en uso y aprovecharemos este balcón de lujo para hacer una reconstituyente paradita.

Vemos el camino por el que hemos ascendido por la loma del Gamonalín y, muy abajo ya, el embalse de Tanes.

Más cumbres importantes de Caso en el sector de la Cordal de Ponga.

Retomamos la senda por detrás de la cabaña para abandonarla casi al momento.
Tras rebasar el cercado, el PR asciende hacia el collado para remontar por la cimera de la Peña Gamonal y el Rosellón y de ahí caer a Unqueru. Como comentábamos antes, nuestras intenciones son otras ya que, con esa inquietud que muchas veces tenemos por buscar opciones nuevas, o al menos poco frecuentadas, queremos recorrer una senda que corta este valle a media ladera de la Peña Gamonal, el Rosellón y del Picu la Collaína, para llegar a la mayá Pumarín. Vamos a añadir así unos 3 km al itinerario del PR.AS-122.
Continuamos entonces en llano unos metros hasta dar con una vereda.

Vereda que se aprecia bien marcada, por lo menos en los tramos iniciales de este terreno calcinado.

Incluso soportada por armaduras, salvando los resaltes más escarpados de esta vertiente oriental de la Peña Gamonal y el Rosellón.

Un camino precioso de no ser porque el paraje está asolado por el incendio.
Por lo menos lo quemado es monte bajo y no veremos ningún bosque afectado por el fuego.

No encontramos prácticamente información sobre este camino, pero sobre la ortofoto parecía viable.
Sin más dificultad que el fuerte olor a quemado. Una pena.

Llegamos a un claro que se abre entre las cenizas y que el fuego ha respetado.

Y cual es nuestra sorpresa, que nos encontramos con un corro en bastante buen estado. Veremos los restos por lo menos de otro más y, en la riega que cae del collado de la Faya, los restos de un bebezón.
Estamos en una mayá muy antigua (928 m) de la que desconocemos el nombre.

Y así comenzamos a darle la vuelta al valle tomando rumbo sureste y por la vertiente meridional del Picu la Collaína.
Siempre por evidente y cómodo camino siguiendo las curvas de nivel.
Teníamos nuestras dudas, al ver la ortofoto, de cómo estaría esto de cerrado pero, incluso sin la acción del fuego, nos da que se debería pasar bastante bien.

Atrás queda la mayá por la que acabamos de pasar bajo el Rosellón.
(Pinchar para ampliar).

Incluso nos encontramos con algún jito.
Debido a su asma, Belén se ve un poco afectada por la ceniza y tiene que protegerse un poco.
En el otro margen del valle vemos como el camino de ascenso a la mayá Gamonal ha servido de cortafuegos.

Sin mayor contratiempo abandonamos estos asolados tramos cambiando al valle adyacente, y ya vemos cercana la mayá Pumarín en el extremo más septentrional de la Cordal de Trapa.
Por debajo nuestro viene la pista que llega hasta allí pero nosotros nos mantenemos en la senda que no pierde altura.

Pasamos junto a una cuadra en una zona que el mapa del IGN denomina Los Argayos, aunque ya sabemos que no es una fuente fiable en cuanto a topónimos.

Y, tras superar un repechín, enseguida alcanzamos la guapa mayá de Pumarín por su parte alta.
De amplios pastos con sus cabañas arregladas, se nota que llega una pista hasta aquí.
(Pinchar para ampliar)

Segundo sector: Pumarín - L'Esprón - Unqueru - La Carba - Espines - Práu Ríu - Rioseco.



Descendemos al collado de Pumarín con su charca (944 m).

Para cambiar a la vertiente que mira al valle de La Marea que cierra en su otro margen la Sierra del Sellón y del Frieru con el Facéu, ya en tierras casinas.

Continúa entonces nuestra senda hacia el oeste, bien marcada cortando en llano por la vertiente septentrional del Picu La Collaína, adentrándonos paulatinamente en zona arbolada rumbo a L'Esprón. Ya vemos emerger nuestro objetivo: el Picu La Carba, también afectado por los incendios.

Nos internamos así en la parte alta del hayedo que se descuelga hacia el valle de La Marea.

Hayedo que resulta ser de lo más guapo con sus retorcidas hayas.
Ya nos parecía que esta senda nos iba a sorprender.

Por evidente sendero que se deja caminar bien, salvo alguna pequeña zona que encontramos embarrada, pero sin mayor dificultad.
Muy chula esta parte de la ruta, aunque es un tramo corto de bosque.

Salimos a zona abierta ya por las praderías del Esprón.

Mayá L'Esprón (930 m).
Otro coqueto rincón donde se conserva una arruinada cabaña.

Unos metros por detrás de la cabaña el camino se bifurca, de continuar por la derecha podríamos bajar a la angostura de Les Cueves, pero debemos tomar el ramal que asciende por la izquierda hacia el Colláu Unqueru dominado por el baluarte de La Carba.
Hacia atrás, con unas vistas muy bonitas hacia el valle del Esprón que cae hacia el de La Marea, vemos el hayedo que hemos cruzado por su parte superior.

Da entonces el camino un quiebro a izquierdas, dando cara a la cumbre de la Collaína remontando los pocos metros que nos separan de Unqueru.

Colláu Unqueru (1012 m).
Un sitio idílico donde vemos unos cuantos caballos pastando plácidamente; damos vista nuevamente a las tierras de Sobrescobio.

Destaca la cumbre señera de la zona: la Xamoca, aunque nuestro objetivo de hoy está a nuestra derecha, el Picu La Carba, en el cordalín homónimo que se descuelga de la Xamoca por el Este.

Así que sin más dilación, enfilamos hacia La Carba, que vamos a ascender "to tieso" para ganar la quebrada cumbre por esta vertiente que vemos.

Subimos aprovechando algún senderín de animales; las vistas desde arriba son espectaculares hacia ambas vertientes; por la izquierda la del valle del Esprón, por donde hemos venido y, por la derecha, la que cae al valle del Guergu, por donde bajaremos.
Al frente el pico de La Collaína, separado de los del Rosellón y Gamonal por el colláu de la Faya, por donde viene el PR AS-122.

Ascendemos los metros finales por un canalizo entre brezales, donde se apoyan un poco las manos, pero sin dificultad, aunque es más cómodo bordear la quebrada cima por la vertiente occidental para acceder por la vía más habitual sin complicación alguna.

Cumbre del Picu La Carba (1132 m).
Una gran atalaya sin duda.

Hacia el sur el Alto Caso y Tarna.
Al Suroeste, del Retriñón al mítico Torres (ver ruta) en la zona de San Isidro.

Hacia el Oeste, el embalse de Rioseco, el valle de Soto de Agues con las Foces de Llaímu por donde discurre la Ruta del Alba y la Sierra del Crespón sobre Villamorey.

Al Noroeste, la próxima Xamoca, que podríamos ascender sin mucha dificultad siguiendo por lo alto del cordal en el que estamos, bajando primeramente al colláu Faidiellu y remontando a continuación por Les Llombes hasta Lechugueru, desde donde ganaríamos la arista.
Al fondo, el Triguero en la Sierra de Peñamayor.

Este - Sureste, el Valle de La Marea en tierras de Caso, con la Sierra del Sellón, y el Frieru con el Facéu en las estribaciones septentrionales de la Cordal de Ponga. Detrás Piloña y, al fondo del todo ligeramente a la izquierda, divisamos la Sierra del Sueve.
(Pinchar para ampliar)

Un poco de zoom hacia el Frieru, con la cumbre del Facéu que ascendimos recientemente (ver ruta).
El Vízcares, techo de Piloña asoma por detrás (ver ruta), y vemos cumbres importantes de la Cordal de Ponga como la Llambria y el Campigüeños (ver ruta), entre otros.
(Pinchar para ampliar)

Foto de rigor.

Y nos vamos, que Pablín y Paco que no han subido, nos esperan.
 Descendemos por la vertiente occidental hacia Unqueru pasando próximos a lo que a todas luces parece un dolmen.

Nos reincorporamos al PR AS-122 Ruta de la Calzada Romana.

Y descendemos a lo que queda de la solitaria cabaña de la mayá Unqueru.

Mayá Unqueru (1000 m).
Hacemos una parada para comer en las ruinas de la cabaña y nos vamos despidiendo de La Carba.

Continuamos por el camino que sale de la cabaña en descenso hacia el Sur, para atravesar una zona que siempre está anegada debido a una fuente que hay en las inmediaciones y que hay que salvar como buenamente se pueda. Serán unos 50 m.

Ya por camino seco continuamos descendiendo entre lo que queda de las cabañas de Espines y sus fincas.

 En sucesivos tornos, el camino pierde altura rápidamente en busca del fondo del valle del río Guergu. Guapo este tramo.

Mas abajo, pasamos junto a las fincas de Felguera, donde el fuego no se ha llevado por los pelos una cabaña en uso.

Cruzamos un bonito tramo boscoso por Práu Ríu.

Y en nada, alcanzamos el fondo del valle del río Guergu saliendo a la pista que viene de Bustellín que recorremos valle abajo, traspasando una portilla y cruzando por un puente al margen derecho del río, que por cierto baja seco.

Llegamos a la captación de Collá Lluenga.

Donde nos encontramos la bifurcación del camino con el desvío por la derecha a Campiellos.
Nosotros continuamos por la izquierda en descenso siguiendo la señalización a Rioseco.

Fijándonos en los castaños centenarios que abundan por la zona casi todos hendidos por el rayo.

Entre la arboleda nos fijamos en el castillo de Villamorey sobre el embalse de Rioseco, que visitamos hace unos años.
Baluarte que vigilaba la entrada al concejo.
De fundación romana y, al parecer, construido por las legiones de Augusto.


Próximos a Rioseco abandonamos la pista que cae a la carretera que baja de Campiellos, tomando por un caminín a mano izquierda desde donde ya divisamos muy cerca nuestro destino.

Salimos a la carretera que viene de la cantera para, en escasos metros, entrar a Rioseco por su parte alta.

Sólo nos resta recorrer el pueblo hasta el barrio del Pedrosu donde tenemos el coche, fijándonos en detalles de esta guapa localidad y buscando un chigre para tomarnos la pertinente cerveza poniendo fin a una ruta sin duda muy bonita, pese a estar un poco calcinada.

Aquí os dejamos el perfil de elevación.

¡¡Un saludo!!